jueves, 13 de diciembre de 2007

Le había dicho: «Te amo»



No importaba que ella no supiera el idioma en el que le había dicho: «Te amo». No importaba si nunca se volvían a encontrar. Era su amor lo que importaba, que lo sostenía hacia adelante, sin pena ni miedo. No podía tener miedo. La muerte es hermana del amor, la hermana con la cara en sombras.



It did not matter that she did nor know the language in which he had said, “I love you.” It did not matter if they never met again. It was his love that mattered, that bore him onward, without grief or fear. He could not be afraid. Death is love’s sister, the sister with the shadowed face.



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Ursula K. Le Guin
The Beginning Place
Harper & Row - New York - 1980
[ p.138 ]

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