Baires; 24 de mayo de 2008
Estimado Santi:
Acá te mando lo que me pediste en tu carta de hace unas semanas sobre Fernando Fazzi:
Escritor y, según él mismo, poeta, falleció el pasado mes de abril. Se golpeó la cabeza en la pileta del baño al intentar levantar el jabón que se le había caído; lo encontró el portero luego de la insistencia de un tallerista que debía tomar su clase de los miércoles y que, luego de tocar el timbre durante cinco minutos, comenzó a impacientarse.
No había encuentro literario que no lo tuviera sentado a sus mesas (o deambulando de una a otra); si lo invitaban de la Sociedad de Escritores Nacionales, iba; si de la Peña de la Mancha, iba; si de la Sociedad de Fomento de Banderalí, también.
Tenía cuatro personajes, puede que cinco, a quienes, bajo el nombre de Fazzi Andreu, hacía leer sus poemas; luego de un rato, se volvía fácil predecir quién tomaría las riendas al siguiente. Tuvo algunos logros entre 1986 y 1996, pero después se fue repitiendo sin pudor.
Nota: Me pediste que te dijera qué sabía de él, espero que no lo vayas a usar como necrológica; ahora bien, como cosa personal, te cuento que, a mí, los personajes de Fazzi Andreu me habían cansado ya por el ’92; aunque sí te confieso me habría gustado escuchar leer a Fernando, al verdadero, por lo menos una vez (supongo que hay dos o tres a quienes les habría gustado escucharlo también)... claro que, ahora, ya es tarde.
Saludos,
Daniel.
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