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viernes, 1 de octubre de 2010

La eternidad es un truco



A pique en la selva
me voy, te vas
sin aspavientos,
señas discretas
para el buen entendedor.
Nunca vale como Ahora o Aquí:
Salvoconductos para no envejecer.
Me voy, te vas.
Y queda la crisálida vacía,
el limbo imposible de lo que pudo haber sido.
Ya lo sé.
En la fuente el agua se recicla.
La eternidad es un truco,
un malabar.
Y en la fronda del día,
se disimula mal la desnudez de la noche.
Así estamos,
a tientas,
en un lugar común.



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Horacio Zabaljáuregui
Primer otoño

Querella

Bajo La Luna
Octubre de 2006
[ p.18 ]





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domingo, 29 de agosto de 2010

Primer otoño



Elegía allí,
te estabas yendo:
la boca voraz
del perro del hortelano.
El albedrío para la despedida.
Elegía allí,
en la desazón del canto,
el rechazo de tus caricias.
El mester claustral de la discordia.
Elegía allí,
para los dos,
las migas de pan del cuento,
las marcas imborrables
por las que no se vuelve.



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Horacio Zabaljáuregui
Primer otoño

Querella

Bajo La Luna
Octubre de 2006
[ p.13 ]





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lunes, 9 de agosto de 2010

Estoy velando



En ese primer otoño
estoy velando las armas del duelo.
Solo,
distante
soy un cuerpo extraño.
Como en una foto,
leo a la distancia, el asombro.
Estoy velando las armas del duelo,
echando de menos
tu cuerpo,
extrañándote.
Una foto, la del primer otoño.
Espero un viento que me deje partir.
La inspiración,
ese vacío,
más íntimo que uno mismo.
Echando de menos,
tejo un tapiz.
Estoy velando
las armas del duelo.



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Horacio Zabaljáuregui
Primer otoño

Querella

Bajo La Luna
Octubre de 2006
[ p.11 ]

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jueves, 26 de julio de 2007

Horacio Zabaljáuregui - Querella



Inscribo tacho rayo el territorio,
en blanco.
Tallo el garabato la sierpe
la línea del destino
en el monte de la palma
leo
las marcas del mapa
febril sin fondo
el borrón del alma
la línea de la vida.
Tallo el cortocircuito,
garabateo el altarcito de los recuerdos,
a la vera de una isla,
siempre imaginaria.
Inscribo tacho rayo lo indecible;
ha cedido la rabia, el hambre,
el vaticinio oscuro,
la flor deshojada de los días pasados.
Hoy es nochebuena,
pesadilla de la natividad
el hijo ciego.
Rayo el alma:
un claro de silencio en el cielo cerrado
un borrón de luz.
Me quedo a solas,
hago tiempo.
La mirada desagota en el horizonte.
Por un instante,
a la vera,
me quedo
en blanco.



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Horacio Zabaljáuregui
Encadenados

Querella

Bajo La Luna
Octubre de 2006
[ p.39 ]

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domingo, 6 de mayo de 2007

Horacio Zabaljáuregui - Querella


Hay una línea de puntos, un trazado, una frontera, inútil como la gran muralla,

entre el tiempo feliz y la miseria.

Una línea imaginaria, esa libra de carne, nos ata a la demanda, al número de oro, a la cifra arcana del intercambio imposible.

Hay una línea de sombra sobre la minucia amorosa, sobre el desierto que se extiende más allá de la memoria.

En el oráculo del bolero aprendimos que agonía es repetición,

«que mi suerte necesita tu suerte»,

una línea punteada, delirio, idos de madre, salidos del surco,

un trazo para cortar por lo más delgado en el equívoco del intercambio imposible,

en la puntada y el nudo:

«nos hemos hecho tanto daño».

Hay una línea imaginaria como un castillo de naipes viejos, una frontera improbable, una conversación, una línea de puntos en un mapa,

cortar ahí una libra de carne,

en un trazo ido de madre, salido del surco, inútil como la gran muralla,

entre el tiempo feliz y la miseria.

Hay una línea punteada para llenar con letras, para adivinar la cifra arcana,

para evitar la soga en la casa del ahorcado, inefable la demanda, la línea de puntos,

la marca del desierto, del tiempo estéril, la puntada y el nudo;

encadenados, los proletarios del amor, sin la plusvalía de lo que no tiene caso,

pero declina.

Un trazo en saco roto, para cortar, por lo más delgado:

sin olvido, abismo sin fundamento, letras que no alcanzan

a armar la palabra ausente de todas las lenguas, la palabra imposible del ahorcado,

el mapa del tesoro,

inútil como la gran muralla,

esa línea imaginaria entre el tiempo feliz y la miseria.




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Horacio Zabaljáuregui
Encadenados

Querella

Bajo La Luna
Octubre de 2006
[ p.37 ]

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domingo, 22 de abril de 2007

Horacio Zabaljáuregui - Querella



Socava el río subterráneo,
el rumor de lo perdido;
quedamos pagando
en el círculo viciado.
Querella,
no suelta:
la ilusión en abismo,
el ciego deseo
no suelta.
Controversia de amores:
te doy letra, te doy soga
a expensas de la penitencia.
Quedamos pagando;
la pena
siembra cizaña:
querella, no suelta
el dolor,
nudo sin desenlace,
peripecia atada a la noria,
al círculo viciado,
viciada la memoria
el maleficio impide
la generación.
Ciego el deseo,
en la controversia,
en la querella,
en la tensión;
querer a ella
con empeño y a expensas
de la penitencia.
Rumor de río subterráneo
socava
la ilusión en abismo
el yugo común,
el nudo sin desenlace:
el dolor no suelta.



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Horacio Zabaljáuregui
Encadenados

Querella

Bajo La Luna
Octubre de 2006
[ p.33 ]

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sábado, 14 de abril de 2007

Horacio Zabaljáuregui - Querella


A oscuras definitivamente, a oscuras, el mundo queda lejos, el invierno queda lejos, esta es tierra de nadie, esta es la fosa común de los amores que agonizan.

Extirpar, borrar, todos los correos, las fotos, los indicios, para que no quede nada, nada. Atravesar el campo minado de los recuerdos, la muerte por goteo, el ala imperceptible de un perfume, una calle donde nos detuvimos furtivos y febriles, una enredadera de relámpagos en la cima de una siesta, sombras del pasado donde se envenena la memoria entre furores e injurias, donde trafica el sueño. A oscuras definitivamente, donde la hierba no para de crecer. Sentado a la puerta veo pasar el cadáver umbrío de aquella primavera, y ese resplandor se extraña para siempre.

Una lámpara de sombras reclama el furor de lo vivido, y no vuelve; para que no quede nada, ni el hálito del amor, ni su leyenda ilusoria, a oscuras, definitivamente, a oscuras.




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Horacio Zabaljáuregui
Fragmentos del amor moroso

Querella

Bajo La Luna
Octubre de 2006
[ p.28 ]

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miércoles, 28 de marzo de 2007

Horacio Zabaljáuregui - Querella



Un rostro en la multitud una aguja en el pajar una hoja en el bosque
una huella en el fondo de los recuerdos una senda perdida vacante
el auspicio del amo las manos de la lluvia la magia
tabaco y alcohol las arrugas en el espejo un pasar un rito
el poeta serial separado de vos
saltar en una pierna para no pensar en vos
la vista cansada una capa de polvo
un superhéroe un superyo encadenado
ventanas como islas escribir hasta adormecer la carne
y ciego como una sirena cambiar de piel
el orgullo herido
parto de las sombras el lado oscuro las raíces de ahí
donde parte el que puede y se deshace
y vuelve a lo mismo
tabla rasa
demolición



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Horacio Zabaljáuregui
Fragmentos del amor moroso

Querella

Bajo La Luna
Octubre de 2006
[ p.27 ]

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