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sábado, 20 de octubre de 2012

Desde los Cuadernos de todo y nada (119)




—Mujer, ¿cuánto te ha costado esta espumadera?
—1,90.
—¿Cómo, tanto? ¡Pero es una barbaridad!
—Sí; es que los agujeros están carísimos. Con esto de la guerra se aprovechan de todo.
—¡Pues la hubieras comprado sin ellos!
—Pero entonces sería un cucharón y ya no serviría para espumar.
—No importa; no hay que pagar de más. Son artificios del mercado de agujeros.



Macedonio Fernández
Cuadernos de todo y nada (p.119)
Ediciones Corregidor. Buenos Aires, marzo de 1990










miércoles, 17 de octubre de 2012

Desde los Cuadernos de todo y nada (132)




A la negra Tarsia, hoy de 83 años y que come todo el día, le gustó siempre la alegría: un velorio, por ejemplo, era su delicia.  (p.132)



Macedonio Fernández
Cuadernos de todo y nada
Ediciones Corregidor. Buenos Aires, marzo de 1990






domingo, 27 de julio de 2008

Compartir la tiniebla



Nada. El artista está solo, abandonado al silencio y al ridículo. Tiene la responsabilidad de sí mismo. Empieza sus cosas y las lleva a término. Sigue una voz interna que nadie oye. Trabajan solos, los líricos, siempre, porque en cada decenio viven pocos grandes líricos (no más de tres o cuatro) dispersos en distintas naciones, poetizando en idiomas varios, por lo común desconocidos unos para los otros: esos phares, faros como los llaman los franceses, esas figuras que iluminan la llanura, los campos, por largo tiempo, pero permanecen ellos en las tinieblas.



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Macedonio Fernández
Escrito de su puño y letra en la última página de un ejemplar de "Una novela que comienza", dedicado a Benjamín Virasoro

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miércoles, 16 de julio de 2008

Tiempo y acierto



En la aldea silkasiana Delilitum, la muchacha Kina se sobresaltó viendo acercarse una laucha a la sartén, y como acto primo le tiró un pequeño palillo que tenía en su mano, muy difícil de dirigir como proyectil, que sin embargo acertó en la cabeza a la laucha, que quedó redonda. Entretanto, en Roma, en el intervalo de ver la laucha y acertarle Kina el golpe, Julio César recibía la segunda puñalada de Casio. Como se ve, no sólo en Roma se han dado grandes sucesos.



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Macedonio Fernández
Cuadernos de todo y nada
Corregidor - BA - 1990
[ pp.81 ]

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sábado, 22 de marzo de 2008

Inventos y comienzos


PRÓLOGO A LA ETERNIDAD

Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios que le decían y aún no había creado el mundo, todavía no había nada. También eso ya me lo han dicho, repuso quizá desde la vieja, hendida Nada. Y comenzó.

Una frase de música del pueblo me cantó una rumana y luego la he hallado diez veces en distintas obras y autores de los últimos cuatrocientos años. Es indudable que las cosas no comienzan; o no comienzan cuando se las inventa. O el mundo fue inventado antiguo.



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Macedonio Fernández
Museo de la novela de la Eterna
Corregidor - BA - 1975
[ p.13 ]

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miércoles, 12 de marzo de 2008

Horas que no has de beber ...



Esquema de situación cuentística. La escena ocurre en la hora que, de acuerdo con el nuevo decreto, se adelanta el reloj. Después de haber dialogado, o proyectado, o amádose, se dan cuenta de que esa hora no ha existido, porque se ha pasado instantáneamente de las once a las doce. (“Pero entonces no hemos vivido. Esa hora ha sido sacada del tiempo”). Es un estado en un tiempo fantástico, soñado.



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Macedonio Fernández
Cuadernos de todo y nada
Corregidor - BA - 1990
[ pp.23-24 ]

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