domingo, 18 de marzo de 2007

Hay unas flores violetas



Hay unas flores violetas
en un monasterio
que en invierno crecen como un colchón
a la sombra de los árboles.
Y uno puede tirarse de pecho
sobre ellas
y sentir hasta el alma
la humedad de la tierra.

Un día, le pedía a Dios, con lágrimas:
Carajo, estate siempre así conmigo
como ahora.
A vos sí
te pido que me quieras.



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Héctor Viel Temperley
Humanae vitae mia (1969)

Obra completa
Ediciones del Dock ; 2003
Buenos Aires
[ p.121 ]

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