( De la “Biblioteca de Cuidados Intensivos / Ala de pacientes sin memoria de su edad”Me espera — el bosque
los restos de luz
unos focos — por allá
la brasa de mi lucky
ramas — de troncos — de raíces
el verde invisible — su techo poroso
el sonido creciente del aire en trance
Los dedos de la oscura
entre las grietas de una idea
los accidentes del terreno
arriba y abajo
uno para el otro
afuera y adentro
los perfiles — la ilusión
Y llama — quién
los golpes en la madera del marco
para decir lo no preparado
la línea que niega
y se entrevera — hilos
voluntad de araña — consagrada
sin vuelta — ni atrás
Mientras observo la noche
de espaldas al infierno
el mundo acecha — vegetal
solamente vegetal
la oscura permite ver — lo que se refleja — mejor
los cambios más lentos
lo que tarda y ha educado su tardanza
Por allá — afuera
pero sin adentro esta vez
los humanos se reclinan en sus creencias
la fantasía de su compasión
la certeza de que mañana serán ángeles ...
No tienen idea — lo que es percibir sus rencores
su devoción al daño
Es preferible que me odien — creo ...y el pensamiento me abandona tan rápido como llegara
sin darme importancia
se podría decir que feliz de no depender
mucho menos : de pertenecer
Tan pocas personas que valieran el tiempo ...
y tuve el honor — el placer
de conocerlas a todas
el brillo en los ojos
los signos detrás de los signos
las palabras del alma
nuestra muy querida telaraña
pequeño grupo
tan cerca y tan lejos de los ecos de tres caras
manos veloces — hasta sutiles
Pero también está lo otro
ontá — habría dicho Ursula
la amalgama
el aire de la entraña — que nos une
tan cerca y tan lejos
atmósfera
tuya — y mía —
ontáMe dejo caer en la noche — en su oscura
y querría preguntarte — si pudiera :
¿Pensaste alguna vez que somos duros
que sos dura
una persona dura
un espíritu firme
pero — también — una mujer dura
que — si no fueras — mujer
no podría quererte como te quiero
que te digo esto sin haber nunca tocado tu mejilla
que este amor existe — tal vez y precisamente
porque nunca nos hemos tocado
tu dureza y la mía — amantes del exilio?Y — así — estoy
acá — mucho
el ciego que intenta describir un elefante
( de nuevo : palabras ajenas )
y se duerme — confiado en su éxito
¿Te has sentido — alguna vez — de este modo
oyendo su respiración
una corriente en un cuarto cerrado
viendo su destello
un eclipse en la esquina del ojo
poca cosa — tan cerca
y tan lejos?
Pero el sueño llega y
rápidamente — tu voz lo empuja sin piedad
me recupera ...
¿Llega tu deseo
hasta mí?
¿o se trata del mío que
imaginando el tuyo — me lo entrega?
¿Sentís — el paso de la muerte
delante de nosotros
y detrás?
¿Hablé — yo
o fuiste vos
en el preludio de tu mano?
Las pesadillas pueden matarte
¿sabías?
Una puede — solay la voz — de nuevo
se fue como llegó
Mi alma — tiene una fisura — tu alma
allí — el milagro
respira y sabe de nosotros
de vos — de mí
y sueña
Te hablé ya de soñar — ¿sí?
¿y de las estrellas?
¿Te hablé de las estrellas?
Mi bosque está lleno — las invoca
reconozco algunas
me sé sus nombres — y que están lejos
mucho más
de lo que pudiera haber pensado sin ayuda
Lo mismo hacen los fantasmas
y sus ideas
el modo como se mueven
o bailan
cuando andan cerca
la lluvia no los moja
igual que no moja el suelo de mi bosque
las hojas y las ramas — por allá arriba
se cierran — anudan el techo
mientras — por acá abajo
recorro los claros
como quien vaga los túneles de una mina abandonada
Mi sueño late los dobleces de una cicatriz
una vieja quemadura
y desconfía de la luz que ha viajado cientos de años
desde una estrella
que pudiera ya no estar allí ahora ...
¿pero qué es
ahora — cuándo es?
¿caminás — tan cerca
el mismo
ahora que yo — tan lejos?
Cada noche — me espera
y me habla de vos — y de los pocos
parecidos a vos en el brillo de sus diferencias
el remolino entre las vetas de una madera
y las de su hermana
y sueño con tus ojos abiertos en los míos
y el bosque vaga por mí
me contagia su contraluz
la figura de sus verdes invisibles
porque ata
la belleza de la sombra que despierta
un ojo abierto en otro
La luz tiene su reino
y vale por encima
de la red tejida por los árboles
en otro tiempo
en otra vida
En mi bosque
los signos se entrecruzan y me ofrecen
no el camino — sino el viaje
y el andar dice el nombre de la oscura
la voz bien baja
en los quiebres de una lengua
en parte tuya — en parte mía
una corona de piedras
Me dejo llevar — de espaldas al infierno
por las desigualdades de mi bosque
y los nudos se disuelven — accidentes viejos
animados por los que — nuevos
se dejan crecer
y percibo lo difuso — la tormenta
su ceño enamorado de los árboles del borde
allí donde cabe el horizonte imaginario
igual que las estrellas cuyo
ahora no es el mío
los tambores del cerrojo
¿Te conté que mi bosque está al lado del mar
que lo une con la playa
el médano con uñas-de-gato? ...
pero hace mucho que no voy por ahí :
hay otro cuyo fuego lo ronda
un pacto cumplido a medias — lo que vale
a sin cumplir
Y adivino que pensás en las palabras del adiós
y por qué no te las dije
en los cuadernos del aire en mis pulmones
la humedad
el vidrio empañado
y así como lo descubriste — lo dejaste ir
el revés que me saca de un nombre y me entrega al nuevo
la vereda que llamábamos amor
otra idea
el mismo bosque
la postergación del dormir en beneficio de unos pocos
los ojos abiertos en los tuyos
el brillo que nos trae lo irremediable
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