martes 17 de noviembre de 2009

Tu ajedrez donde la muerte



Deja ver su encaje de utilería
y termina en la sonrisa del portero
vestido con ropas de aspecto militar

. . .

Podés nombrar alfiles — caballos
y dar — hasta la dama
la vida por el octavo

. . .

La muerte sonríe
cuando nombrada bajo llave
y no hace ruido cuando puede
contar
sus ayudantes



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Tus ojos temen



La media luz — debajo de la máscara
el tercer deseo
del dios de las heridas

y los párpados te reclaman la vanguardia
su bandera de lugares comunes
hasta borrar la aguja
en
la cicatriz



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Parte del milagro



—El secreto es que no hay secreto —me dijo una vez Hueso; y tuvo sentido. Y, con el tiempo, más todavía. El Viejo se refería, claro, a un poema que habíamos estado leyendo (es curioso, pero no recuerdo cuál; evidentemente pasó a segundo plano, o puede que aun más atrás).

La existencia de un secreto implica un ocultamiento; salvo para quien lo conoce, una o más personas, el resto del mundo debe permanecer en la ignorancia; tanto mejor si ni siquiera conoce la existencia de tal secreto.

Pero en el poema no lo hay, todo está ahí, a la vista: eso que cualquiera puede mirar, pero apenas unos pocos ven, merece otro nombre. Ser admitido en la búsqueda es parte del milagro.



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En el pacto con el puñal



Éste
sale
ganando

Por eso — el libro sugiere
transformarse
en el puñal

pero — también
restar la empuñadura :
no confiar en el amor
predicado
por la mano



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Tu muerte



Si no fuera por la memoria
se habría hundido para siempre
perfecta
en la hoja de mi daga
sucia



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Deriva de amarra



Difícil — que comparta tu sueño
mientras no tengas idea
de cuál es

y no hace diferencia
el que me sueñes preso
o enfermo

. . .

El nombre de tu sueño define su adentro
y — pronunciarlo
tu sed

y no hace diferencia
el agua que va ni las copas
de cristal verde — rotas — contra la mesa

. . .

Sufre — tu sueño
la deriva de amarra gastada — y busca
un pueblo de orillas inquietas
la voz de una justicia
sin ley



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El abajo se vuelve detrás



Y el infierno se
asfixia
en tu espalda



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Pacto de muerte



Mi amor
en la cornisa
te deja ir



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lunes 16 de noviembre de 2009

Búmerang



Camino por Baldomero — pero no ...
estoy soñando
no sé cómo — pero lo sé

Te veo venir — por la misma vereda
acabás de doblar en la esquina de Puan
todavía no me viste

Cruzo de vereda
no quiero que me veas
ni las explicaciones

Levanto la vista — y ahí estás
en la misma vereda
doblando desde Puan — venís hacia mí

Me doy media vuelta — regreso a Hortiguera
doblo en la esquina — y te veo venir
estás a mitad de cuadra

Cruzo — rápidamente — sin mirar
un auto frena justo antes de golpearme
el conductor se baja — sos vos

Me subo al auto — agarro por Puan
veo que el semáforo de Directorio está verde
acelero para pasar

Cruzo Laferrere — el semáforo sigue verde
a mitad de cuadra veo que estás cruzando
aprieto el freno — el auto para

Me bajo y camino hacia Laferrere
sé que sigo soñando
quiero correr — pero no puedo ir más rápido

Doblás en la esquina — venís hacia mí
me detengo — no me muevo
tampoco vos

Estás a unos pasos — pocos — no dejás de mirarme
Estoy soñando — me decís
Los ojos me duelen — lloro

Fui a Punta Negra — me decís
a esparcir tus cenizas sobre la roca
tiene el color de tus ojos


Quiero hablar — pero no hablo
quiero correr — pero no corro
( escapar de vos huele a vos )

Mañana vuelvo — me decís
Mañana es hoy
Hoy es ayer

Me pregunto por el sentido — tus palabras
las viejas — las nuevas
su manera de hacerse mías

Te digo chau — sin hablar
y — sin hablar — me decís hola
pero todavía puedo impedir que me abraces

En Punta Negra — me decís
encontré una lata de cerveza — reluciente y vacía
malditos invasores


( Las personas tienen ese modo — fácil
de hacerse odiar
sin cara — ni manos que sostener )

Te sonreís — me escuchaste pensar
( los sueños buscan delatar — aunque no lo sepan
ni se note — y no terminan )

Los sueños traicionan — dulcemente
me hacen creer que estás ahí
mientras creés que estoy acá

Te miro
tengo los ojos cerrados pero te veo
y vos mirás la roca en mis ojos

Cuando me despierte
voy a trabajar para no pensar en vos
como si te hubiese inventado

Me voy a casa — me decís
a dormir
tengo que pensar


Me sonrío — no puedo evitarlo
sé lo que quiero
y soy el único

El auto ya no está
el semáforo ya no está
las calles son unas cintas entre los árboles

Me voy a dormir — me decís
y me preparo :
los ojos apretados como mandíbulas

Estoy soñando — me digo
para no ver que te despertás
en la puerta de casa




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Una / de veinte



El jueves pasado
mientras leía mis notas que citan a Macedonio
me puse a pensar en el humo de los cafés
y casi pude verlo
empapando la voz de los amigos
que recitaban
sus joyas de la poesía moderna

¿Qué era escribir — entonces?

Venta o alquiler — el pasado viste su corona
y asiste — sus espinas
al ladrón
cuánto mejor — al tamaño
de los ojos

¿Por qué prefiero — hoy
en alguna mesa cercana a la barra
una partida — los dominós?

Poca — la diferencia
entre las voces y el humo
aunque — claro — el tabaco
tiene sus perlas de mi alma
y el farfullo que pasa como lectura
engarza una
de cada veinte

¿Quién sabía que andaríamos
mañana de domingo
riéndonos de aquello
frente al Parque Rivadavia
de regreso en El Coleccionista?

Las cuerdas se aflojan
cuando el futuro baja de la tarima :
la libertad no perdona

Una — de cada veinte ...
sonaba mejor entonces
no como ahora — que espanta
y señala hacia la puerta — la ventana
el pozo del ascensor

Y si — de la tarima baja el pasado
no hay modo de hacer que — la risa
mantenga la compostura
los dientes
el chaleco — abotonado

Más fácil — bastante
resulta ahora — después de la cuarentena
calcular los puntos del fracaso
sin echar sal en la herida
ni los dados

Y me alegra estar acá
lejos de la tarima
a poco de la barra
mezclando las fichas tapadas
bloquecitos de ébano — el verso libre



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sábado 14 de noviembre de 2009

Aquel bicho / éste



La cucaracha cruzó el comedor
directo hacia mí
rápida — inocente
para perder
el futuro

( promesa mal hecha
rodeada de matas
no verdes
ni azules
por mucho )

. . .

No esperé a que volvieras
no tenías adónde
mi futuro — vacío de bienes
brillaba fuera de tu casa
y tus llaves

Escribirías — después
aquella carta
y yo la dejaría — sin abrir
clavada en la puerta
de las herramientas

. . .

Cada tanto — aquel bicho me habla
en sueños
me cuenta las historias de sus viajes
el humo que viste los bares
mi envidia

Fallido candidato al perdón
me convenzo — en las mañanas
de que no reencarnaré cucaracha
ni sedentaria — ni viajera
para no cargar los sueños de nadie
aunque — la verdad
me pierda — cada tanto — en los tuyos



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Para no estar



Iba y venía
el paso — inquieto
el ojo — vuelto hacia atrás
punto ciego
a la pesca del fondo justo
el mejor modo
para su crimen

. . .

Iba y venía porque
su detenerse
habría caído en la sangre

. . .

La risa no
el perdón tampoco
la carga no

pasaba para no estar
practicaba su baile para la muerte
porque temía — su ausencia



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Si se te diera



Estoy triste — me decís
pero tranquila
Y pienso : Claro
la tristeza imita la marea
y permite que las olas
resuelvan la rompiente por las suyas


Freno el aluvión de preguntas
al filo de la boca
y no te digo que — también estoy triste
( ventajas que tiene el andar callado
incluso bajo fuego )

. . .

Hay veces cuando creo
que me escuchás el pensamiento y
por las dudas — le bajo la voz
( no quiero que descubras que te quiero
aun cuando elija vivir solo )

. . .

Estoy triste — me decís
y ya me veo que esta noche
me quedo pensando en vos
en las una y cien escenas
de cuando no existías

toda una disciplina — ¿sabés?
requiere el pensarte en voz baja :
tiene su borde peligroso :
me hace creer que estás
hablándome al oído

Yo también estoy tranquilo — pienso
empujando las preguntas hacia atrás
y temo que si — un día
se te diera por abrazarme
me iría a deshacer — sin remedio



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viernes 13 de noviembre de 2009

Armonía de cortes



Escuchar a los Who significaba discos prestados
quedarme solo en casa
aquella ventana al futuro

porque quién — aquél
si no éste
al que le alcanza con los ojos para una carcajada

y dónde — el futuro
si no acá
con las tijeras enganchadas al cinto

Hoy — escuchar a los Who significa
quedarme solo de otra manera
y lo prestado : la memoria
puesta a prueba
mi trasnoche de excepciones

Y — así — unas veces cada año
me permito descansar en estos lugares ajenos a todo
círculos mal hechos donde nadie
hay — nadie — hay
no

. . .

La ruta — el parque — la sombra de mi árbol
no caben — ni un poco — en
la ruta — el parque — mi sombra
mientras la música vive
y el engaño — retrocede

¿Te resulta cómodo pensar
que me fue fácil dejarte
a medio camino y con el mapa borroneado?

A pesar de los desvíos — mi tristeza
no se devora en el cosmos
ni se muestra — impecable

sale — en cambio — a vagar
por barrios armados a lo Frankenstein
saturada en mala fama

We don't get fooled again — escucho
y una sonrisa se asoma
entre los libros del estante sin padre

claro que — mis ojos
no se destacan por azules
ni soy un as de los juegos mecánicos
salvo — quizás — aquella vez
en la Avenida Colón

Y lo mejor — y lo peor — y lo mejor
respiran en la capacidad de sobrevivir
a la maldición más baja — al regalo más caro
y haber dejado atrás
tanta luz

. . .

Mi alma tiene sótanos y miradores
en esto — se parece a todas
lo distinto está en las luces y las sombras

los miradores no son tantos y
de los sótanos — no sabría qué decir
hay más — seguramente — de lo que podría suponer

no resultará extraño — entonces
que muchos de los sótanos permanezcan cerrados
para siempre
salvo por algún tropiezo mientras me ocupo
en revisar los miradores

pero la música que me llega de allá abajo ...
esa armonía de cortes y caricias
me exige — a su modo — contradicciones

Vos llegaste a conocer un mirador
y el umbral del sótano — cuya puerta
tu propia tristeza dibujara

después — los fusibles
bajaron las cortinas — y levantaron
los puentes

Mi egoísmo tiene recursos inagotables
y sobrevive — capaz de regalar un diamante
para garantizar una muerte

¿Te sigue resultando cómodo — ahora
pensar que me quedé con mi alma
a costa de quitártela?

No tenía — yo — forma de saber que tu futuro
terminaría por tierra infértil
ni de matar — hoy — mi decepción

. . .

En tanto — mejor sigo el camino que me aleja
apoyado en el fundar
de una memoria falsa
perfil de vos — que no de vos
y enmascarado

Who are you? — resuena ahora
y todavía me queda
un hilo
de sonrisa que se estira y no recuerda
las tijeras



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Junto al libro de Sara

( De la “Biblioteca de Cuidados Intensivos / Ala de Pacientes Sin Edad” )


Se terminó de imprimir en offset el
día veinte de noviembre del año
mil novecientos sesenta y dos ...

dice al final del libro
y me imagino esperando las vacaciones
con tan pocas cosas que recordar
salvo por el miedo

¿Qué hacer cuando el peor lugar resulta el único
cuando la palabra del dios que creó las 47 manzanas del barrio
vigila los errores con más atención que los aciertos
cuando el hambre tiende la cama
y también la noche?

Un mes para el verano
y dos para los 9
y esta cicatriz que hoy se ve si ando mucho al sol
haciéndole de ancla al ojo derecho
( o de aviso )

Cuántas personas no existían y hoy
andan por ahí como si nada ...
Mi cicatriz tiene más años que vos ...
Llegarían otras
yo mismo me volvería cicatriz en libros ajenos

Los días eran largos
más que hoy
y la guerra se vaciaba en las películas

y el amor caminaba por los bordes del patio
afilando las cuchillas
antes del exilio

La vida tiene otro gusto cuando se cuentan los viernes
hasta el libro de Sara
hasta hoy

Lo veía todo — las señas — los signos
igual que ahora
pero entonces no lo sabía
ni vos
de mí

vos que lo veías todo — también
pero en otra vida
con otra gente

se trataba de mis números — claro
no los tuyos
y — sin embargo — dan qué pensar
en esta hora
detenida — por hechizo

Nadie sabía entonces
que tus errores y los míos
anudaban una cruz en nuestros pasos
que hablar de soledad cambiaría de sentido
si por la tarde — si viernes

Tenía una moneda
colgada en la ventana que daba al fondo
Tiene la cara de Luthor
había dicho el Rulo
detrás del kiosco

pendía de un piolín enhebrado por el ojo

El mar andaba por ahí — sin importancia
riendo por lo bajo
pacientemente

y yo podía vivir sin vos
que nada sabías de las 47 manzanas
ni de los viernes
ni de mis cuadernos repletos de números
perdidos en la mudanza que me trajo aquí
a la última página del libro de Sara
tan bien escrito

solito para mí
y mañana — la tinta de aquel noviembre
para vos



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La pobrecita



Creo que no puedo — piensa
y pide
lo que no da



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Un viaje de nubes por la costa

( De la “Biblioteca Marplatense” )


Hoy amaneció nublado
quieto
la ventana dejaba pasar un gris
un temblor disimulado que no lograba tocarme
( a pesar de sus intentos )

Dicen — por acá — que
cuando está nublado
las cicatrices se ponen rojas
igual que los caminos repletos de huellas
a medio borrar
cuando el viento llega y les pregunta
por los muertos

La ventana asordinaba aquella luz que la mordía
pero me levanté igual :
necesitaba
despejar la sangre de la cara
el agua fría
espabilar los dientes y
sobre todo — la lengua

Una historia se recortaba
más acá de las hojitas de yerba en la boca
el juego familiar
pero lejos de la casa
lo que el aire deja que se le escriba
sin culpa
aunque — sí — arrastrando la amargura del mate

Busqué las cosas :
el libro de Sara
el cuaderno
el aire que restaba de la noche
y me fui — escuchando una de mis tantas músicas
a la mesa — junto a la calle aún vacía
a cerrar — y a reunir — y a cerrar

Vos y tus tareas imposibles
me dijiste — aquella vez
mal disimulando una queja
lo dijiste o lo pensaste — no hubo diferencia entre nosotros
ni la habría de haberte esperado
a tu regreso del Tigre
decidida a vestirme de gala

Vos y tus exageraciones
te escucho ahora — cielo de nubes
y no te extraño — salvo las manos — un poco

. . .

Pasa — una hora — y pasa
un día — y pasa — un año
y justo cuando parece que me voy a caer
a dejar el alma atada contra el poste de la luz
justo donde la mirada no ha pisado de hace rato
aparece un grupito de palabras
y de quién — pregunta — la página de aire

Agua fría — sí — para la lengua
para mi abuela que hizo de madre y su magia de lo no dicho
que también hizo de madre
colada entre la leche y el café
blanco y negro — y blanco
y lo negro que sigue
y las hojas de yerba — molidas

Las nubes andan más oscuras
y el mar — ahora
de un verde que se pega los ojos
y el aire salta — por momentos
como un perro que sale a chumbar a la visita inesperada
al corazón que enmudece mientras la luz se va rindiendo
directo a la cara

Vos mirás del modo como leés — ¿sabías?
¿Y cómo puedo no recordar quién me lo dijo?
¿o será que no quiero que lo sepas?

. . .

Imposible estar solo
siempre hay alguien por ahí nomás
cerquita
caricia y daga — y entraña
la familia que trae una sola — parte — de la sangre
vigilada por la curandera
a la distancia que mide el respeto

Las manos miran en este salón sin luz
creciente — como la luna
y las paredes ondulan sus arrugas
se invierten sin consultar con el mundo
detrás de la voz que se tapa
y late
de memoria

El aliento sigue — amargo
fiel como perro que lame su tierra
cerquita del borde
y espera el ataque de la serpiente
o su amistad sin condiciones
salvo por la promesa — constante
de mantener firmes las cadenas de la noche

pero — el delirio empuja su final
y la mirada vuelve
y todo no ha sido más que un presagio
uno más de los tan frecuentes
bajo nubes que no dan puerta al sol

y caen a pico sobre el verde que tiñe las aguas
la voluntad del océano
tan exagerado como el primer día

. . .

Hoy amaneció nublado — arrastrando
una sombra verde sobre el agua
y sabemos que es distinta
la tierra de los campos que huele el mar
las uñas negras y la piel como cuero
olores que aventajan los pensamientos resecos
las piernas chuecas

¿Viste cómo crecen los truenos?
escucho — pero hago como si no
Se anuncian — graves — y después
eligen una columna de luz por donde bajar
y hacen ese ruido que parece quebrar el cielo en muchos pedazos ...

Sigo simulando
pero sé que no me voy a olvidar

Tu amor tironea de la lluvia — insiste
y hasta el aire se pone en guardia
decidido a aguantar
Mi lluvia quiere y no puede — murmura
respondiéndose sin darse cuenta

y yo — no sé por qué — me pongo a pensar
en la bomba que estaba detrás de la casa
aquel verano — hace mucho
cuando — antes de irme a caminar
metía la cabeza en el chorro de agua
y después — aguantando un buche
despertaba una lengua nueva



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jueves 12 de noviembre de 2009

Pasión por el ahorro



Un enero — no hace mucho
sonrió
cuando el médico se puso a abonar el futuro

y me di cuenta
de que el Viejo nunca me había hablado
del dolor en los huesos

( le habrá parecido gracioso
me imagino
callárselo )

El ahorro tiene su pared húmeda
repetía
de cuando en cuando

El resto ya lo sabés
o lo sabrás
Lo que no entiendas
no me toca resolverlo
ni medirlo


No creo que tuviera
mucha esperanza en mi criterio
pero no podía evitar quererme
y — en contra de su saber
sufrir de antemano

El médico nunca lo entendió y
después
tampoco a mí
Tenía esa pasión por el ahorro
tatuada en el alma

Al Viejo y a mí nos gustaban los viernes
y aquel enero tuvo cinco :
así vagaba nuestra fiesta



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Llaves fuera de alcance



¿Hay — un gato — en estos ojos
míos cuando tuyos
fascinados por el rocío
cuando se niega a soltar
el dibujo de la araña?


me pregunta la mensajera
de regreso a su nombre
después de tantos años

Y me quedo — igual que el gato
en el aguante
como quien ahorra a favor de mejoría
( imagen débil
pobre de nacimiento )

Y cae — una gota
de un hilo al que la espera
más abajo — y luego otra

Esta araña me conoce desde que nací
sabe mis tres secretos
y te ama


deja de hablar para observarme
revisa la cuenta de los años
no se sorprende

Me enseñó — y lo recuerda
a no sacar las palabras de un cubilete
a no tirar las llaves fuera de alcance


Tus ojos — en el rocío
hacen como si no la vieran y anudan
una fila nueva de hilos



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Para apagarse

( De la “Biblioteca Marplatense” )


Esta ciudad ... y tanta gente en las calles
¿era así — hace 15 años o más?
Sí — igual — mucha gente
pero no importaba
como podría no importar ahora

Por eso te gusta cuando amanece nublado
dice la voz — la entrañable y gruñona
Muy pocos
salen a la calle de una ciudad junto al mar
a tejer en la lluvia


Y me vuelvo sonrisa
para mí
pero más para tus ojos
mi campo triste
mi carmín entre las hojas de un libro

Esta ciudad ... y sus esclavos de carbono
nada — en el comienzo y
en el final : nada
y las aguas abren su flota
los testigos — entre uñas

. . .

No te confíes en el coraje
vale poco si no hay alternativa
se enciende para apagarse

. . .

Y camino en la lluvia
entre muñecos que observan el tránsito
desde hace 15 años — o más



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miércoles 11 de noviembre de 2009

Virus

( De la “Biblioteca de Cuidados Intensivos / Ala de pacientes sin memoria de su edad”


Me espera — el bosque
los restos de luz
unos focos — por allá
la brasa de mi lucky
ramas — de troncos — de raíces
el verde invisible — su techo poroso
el sonido creciente del aire en trance

Los dedos de la oscura
entre las grietas de una idea
los accidentes del terreno
arriba y abajo
uno para el otro
afuera y adentro
los perfiles — la ilusión

Y llama — quién
los golpes en la madera del marco
para decir lo no preparado
la línea que niega
y se entrevera — hilos
voluntad de araña — consagrada
sin vuelta — ni atrás

Mientras observo la noche
de espaldas al infierno
el mundo acecha — vegetal
solamente vegetal
la oscura permite ver — lo que se refleja — mejor
los cambios más lentos
lo que tarda y ha educado su tardanza

Por allá — afuera
pero sin adentro esta vez
los humanos se reclinan en sus creencias
la fantasía de su compasión
la certeza de que mañana serán ángeles ...
No tienen idea — lo que es percibir sus rencores
su devoción al daño

Es preferible que me odien — creo ...
y el pensamiento me abandona tan rápido como llegara
sin darme importancia
se podría decir que feliz de no depender
mucho menos : de pertenecer

Tan pocas personas que valieran el tiempo ...
y tuve el honor — el placer
de conocerlas a todas
el brillo en los ojos
los signos detrás de los signos
las palabras del alma
nuestra muy querida telaraña

pequeño grupo
tan cerca y tan lejos de los ecos de tres caras
manos veloces — hasta sutiles

Pero también está lo otro
ontá — habría dicho Ursula
la amalgama
el aire de la entraña — que nos une
tan cerca y tan lejos
atmósfera
tuya — y mía — ontá

Me dejo caer en la noche — en su oscura
y querría preguntarte — si pudiera :
¿Pensaste alguna vez que somos duros
que sos dura
una persona dura
un espíritu firme
pero — también — una mujer dura
que — si no fueras — mujer
no podría quererte como te quiero
que te digo esto sin haber nunca tocado tu mejilla
que este amor existe — tal vez y precisamente
porque nunca nos hemos tocado
tu dureza y la mía — amantes del exilio?


Y — así — estoy
acá — mucho
el ciego que intenta describir un elefante
( de nuevo : palabras ajenas )
y se duerme — confiado en su éxito

¿Te has sentido — alguna vez — de este modo
oyendo su respiración
una corriente en un cuarto cerrado
viendo su destello
un eclipse en la esquina del ojo
poca cosa — tan cerca
y tan lejos?

Pero el sueño llega y
rápidamente — tu voz lo empuja sin piedad
me recupera ...
¿Llega tu deseo
hasta mí?
¿o se trata del mío que
imaginando el tuyo — me lo entrega?

¿Sentís — el paso de la muerte
delante de nosotros
y detrás?

¿Hablé — yo
o fuiste vos
en el preludio de tu mano?

Las pesadillas pueden matarte
¿sabías?
Una puede — sola

y la voz — de nuevo
se fue como llegó

Mi alma — tiene una fisura — tu alma
allí — el milagro
respira y sabe de nosotros
de vos — de mí
y sueña

Te hablé ya de soñar — ¿sí?
¿y de las estrellas?
¿Te hablé de las estrellas?

Mi bosque está lleno — las invoca
reconozco algunas
me sé sus nombres — y que están lejos
mucho más
de lo que pudiera haber pensado sin ayuda

Lo mismo hacen los fantasmas
y sus ideas
el modo como se mueven
o bailan
cuando andan cerca

la lluvia no los moja
igual que no moja el suelo de mi bosque
las hojas y las ramas — por allá arriba
se cierran — anudan el techo
mientras — por acá abajo
recorro los claros
como quien vaga los túneles de una mina abandonada

Mi sueño late los dobleces de una cicatriz
una vieja quemadura
y desconfía de la luz que ha viajado cientos de años
desde una estrella
que pudiera ya no estar allí ahora ...

¿pero qué es ahora — cuándo es?
¿caminás — tan cerca
el mismo ahora que yo — tan lejos?

Cada noche — me espera
y me habla de vos — y de los pocos
parecidos a vos en el brillo de sus diferencias
el remolino entre las vetas de una madera
y las de su hermana

y sueño con tus ojos abiertos en los míos

y el bosque vaga por mí
me contagia su contraluz
la figura de sus verdes invisibles

porque ata
la belleza de la sombra que despierta
un ojo abierto en otro

La luz tiene su reino
y vale por encima
de la red tejida por los árboles
en otro tiempo
en otra vida

En mi bosque
los signos se entrecruzan y me ofrecen
no el camino — sino el viaje

y el andar dice el nombre de la oscura
la voz bien baja
en los quiebres de una lengua
en parte tuya — en parte mía
una corona de piedras

Me dejo llevar — de espaldas al infierno
por las desigualdades de mi bosque
y los nudos se disuelven — accidentes viejos
animados por los que — nuevos
se dejan crecer

y percibo lo difuso — la tormenta
su ceño enamorado de los árboles del borde
allí donde cabe el horizonte imaginario
igual que las estrellas cuyo ahora no es el mío
los tambores del cerrojo

¿Te conté que mi bosque está al lado del mar
que lo une con la playa
el médano con uñas-de-gato? ...
pero hace mucho que no voy por ahí :
hay otro cuyo fuego lo ronda
un pacto cumplido a medias — lo que vale
a sin cumplir

Y adivino que pensás en las palabras del adiós
y por qué no te las dije
en los cuadernos del aire en mis pulmones
la humedad
el vidrio empañado

y así como lo descubriste — lo dejaste ir
el revés que me saca de un nombre y me entrega al nuevo
la vereda que llamábamos amor
otra idea
el mismo bosque

la postergación del dormir en beneficio de unos pocos
los ojos abiertos en los tuyos
el brillo que nos trae lo irremediable



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martes 10 de noviembre de 2009

Los clavos para mi barco



Hablan — y dicen
esto — y aquello
pero lo cierto es que sí me muevo
puede que no hacia los lugares que ven
los únicos que pueden ver
sino a otros
que no me atrevo a llamar míos

( no están cerca
pero tampoco respiran los bordes del sueño
para contento — o placer — de nadie )

. . .

Hablan — y dicen
sin medir más allá de su vara
definida por dos extremos
y valiera
el peso de tal candor
cuyo pie no ha pisado
la playa de las islas

. . .

No canta — mi corazón
ni se entristece
cuando ve que no piensan en los modos del llamarme

De ese no pensar
extraigo los clavos para mi barco
la preñez de la madera
y todavía me queda un poco de aire que dance
las curvas de la proa y
hacia la popa
su perfil de armónica



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Me distrae



Hoy — nada
me guardo lo que muestro
y distraigo

siete vidas
ágilmente — paso felino
puede que nueve

Poco me cuesta frenar el afuera
las palabras como ruidos
los ruidos como palabras

y hasta te dejo adivinar
las notas próximas
pero no el acorde

. . .

Hoy — ese momento cuando andar sin que me importe
un poco desgarbado — o torcido
pagado de mí sin que se note
pienso en lo que no tengo
y el nombre se me escurre
me distrae
se guarda lo que muestra



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lunes 9 de noviembre de 2009

El camino despojado



Mi volcán ... ¿cuál
su nombre?
¿Lo supe — alguna vez?

alguna vez
antes del tuyo
las aguas de la merced

Tu padre — Saturno
como todos los padres
devoró el mundo — menos a vos
se devoró a sí
después — mi padre se comió al tuyo
y se dejó matar
las aguas de la merced

Vivo al pie de mi volcán que duerme
o sueña — ¿conmigo?
Vivo y sueño — también yo
por el camino despojado
este silencio
las aguas de la merced
en otra lengua



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Más allá del camino



Composiciones diferentes
para repetir
la ronda que no está

libro sobre libro
y en la penumbra
debajo

las sílabas también se buscan
el sonido familiar
la bruma

No te veo — te perdiste
en el bastidor cobrizo
y una pizca de encanto

tu giro en espiral — la acción de mí
me empujan
más allá del camino de tu regreso
y me abandono a contemplar
lo inmóvil — porque bello



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El público



Se acomodó en la silla
débil de por sí
y tomó la guitarra

Todos lo miraban
la poca luz
el murmullo

Dejó salir
una nota
y esperó :

Que cada alma cante su marea
el canto solo
la simpatía


El murmullo creció hasta la segunda nota
la urticaria
la nave fuera del sistema

La tercera nota cerró el concierto
y abrió su cara
la sonrisa



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Aquel niño y su día de frontera



Esta mañana — encontré una caja
a la orilla del mar
semienterrada en la arena

Me la acerqué a la cara — para verla mejor
y fue entonces que
de su madera
resonó un nombre y me pregunté :
¿Estará llamando a su dueño
o me habrá bautizado
como tal?


Me la quedé mirando hasta que la marea creció y
las olas
la enterraron del todo

Ahora — la línea de sombra se arrastra
por la playa
mientras camino a tu encuentro

Un pájaro vuela en círculos sobre el agua
ningún sonido se atreve a barrer
los ecos de este día

El pájaro se guarda su nombre — el mío
y comienza
a cazar



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domingo 8 de noviembre de 2009

Mañana del 23 de enero



Hundió la cara en el hueco
entre la almohada y la pared
diciendo :

Dejáme soñar

y
el desayuno se fue enfriando
felizmente



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Ni siquiera



Lavo las manchas del sol
dijo la voz
y los árboles — como si nada

Te miro
sin que me veas
alerta como un xahuar cansado


La voz no deja que me sienta solo
ni siquiera cuando tejo manchas
en el sol



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Plaza del Agua : Dictados



El viento
agita la hoja de mi cuaderno como diciendo :
No escribas
atendé
escuchá


y hasta el corazón se calla
los pulmones
la cortina que piensan los ojos

Las piedras brillan
tibias
en el agua de la fuente
torcida
fea

Nadie escribe
sigue un plan
cumple las ondas del destino

Entregáte fuera de la tensión
no pienses
percibí


Y así — por un rato
no necesito — no quiero
nada me sujeta y puedo
leer
la hoja que el viento conmueve



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sábado 7 de noviembre de 2009

Fiel y sin aviso



No me fui porque nunca estuve

la ilusión me sostuvo
hasta que no pude — o no quise
sostenerla más

Mi nombre significa viaje
pero puede cambiar
aquí y allá
en el dibujo de una tela
en el vuelo de una falda

La ilusión era diferente a mí
pero tenía partes que lo eran menos
unas y otras se fueron gastando

yo también

Tenía heridas — yo — que la ilusión no pudo
o no supo
ver
la ilusión tenía heridas que
no quise curar

y — cuanto más sé
más tiendo a callar
y escribo sin decir

Me gusta andar por allá
porque nadie sabe dónde queda
ni qué llave gana su puerta

Mi nombre significa viaje
pero los nombres cambian
y — a veces — también
pasan los años
sin que alguien los llame

No olvido que los viajes terminan
igual que comienzan
y los colores de tu falda bailan — incontables

No estuve
como tampoco estoy ahora
inclinado a ceder
un sitio por otro
ni el agua — ni el fuego

a menos — claro
que me pidas
el perfume de una historia que se interrumpa
fiel a lo que cambia sin aviso
ni condena
un dibujo que el aire mueve
sin querer



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Te tiene



Estos lugares comunes
las sombras de los árboles — largas
que anuncian la noche
el perfume — salado
que llega de la costa
la memoria de los días
victoriosos

tan lejos — los lugares comunes
y tan cerca
la mosca y la telaraña

un mosaico — para que entienda cualquiera
y otro
para romperle la crisma

Y cada quien — a su modo
anota lo que sí — lo que no
a su modo — inútilmente

. . .

Una palabra para vos
otra palabra para mí
ambas : la misma

. . .

Extraño aquella mano
no la tuya
sino aquélla

lugares comunes
sin juicio
felices porque libres no

Solo — de espaldas al sol que se oculta
el amor respira — grande
y no necesita recordarte porque
te tiene
cuando quiere



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Sigue fijo



Una piedra — oscura
sobre la mesa donde escribo
educa el gasto
hilo de luz
atado a mis dedos

la encontré en la playa
un día como tantos
hasta que dijo mi nombre
y yo
el suyo

He guardado su secreto desde entonces
contándole los míos
agua que se escurre por una grieta

Hubo un tiempo — sin embargo
cuando no supe de ella
ni ella de mí

anduvimos perdidos
por lugares a la mano de cualquiera
lo que ocurre sin secretos

Me encontró
en mi último día y me dio
la historia de una huella
el mapa de tus labios
la flor de siemprelejos

Ahora
observa lo que escribo como quien espera
una respuesta
y su aliento sigue fijo
como el sol



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Vivos y criollos



Te subiste al colectivo con la ropa de la obra :
el dueño del teatro — el muy maldito
había escondido la llave del vestuario

Dos horas y media tardaste en llegar a tu casa y
en la puerta
te encontraste al muchachito que
necesitado de un lugar donde quedarse
te juraba amor a cada pregunta

Aquella noche
la procesión pasó por tu calle y no te dejó cruzar
interminable
sin interés en tus esfuerzos
por pertenecer

Entretanto — la llave del vestuario terminó perdida de veras
mezclada con papeles que te gustaría que fueran tuyos
y que — te vas dando cuenta
con gestos de impotencia y rabia
no lo son

¿Cuánto hace de todo aquello?
¿diez años? ¿tres?
¿una semana?

No está en vos recibir lo que decís buscar
una lengua propia
una revancha

tendrás que contentarte
con el aplauso de tus maridos de repuesto
tan vivos y tan criollos
a la espera de que parta el micro
en viaje de egresados



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viernes 6 de noviembre de 2009

Corte sucio / tan limpio



Escribo con este lápiz
olvidado aquí hace unos años
puede que tres — puede que cinco
y recuperado — hoy
de la mano del amor

Escribo sobre la herida de mi pie
un corte sucio — debajo del cuarto dedo
que parece no querer curarse luego de varios días

Escribo con este lápiz para guardarlo después
cuidadosamente
y llevarlo con sus hermanos

su tarea habrá sido hablarme
sobre esta herida dentro de unos años
puede que tres — puede que cinco

un corte sucio en lo que hay quienes ven tan limpio
y que no sé si querrá curarse
de la mano del amor



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De las páginas del Velonario



renca : persona más inclinada a un matrimonio sin amor que a un amor sin matrimonio



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Regreso a Tortuga



Mato el recuerdo que tenés de mí
me mato en tu memoria
sin piedad

dejo la bondad a un costado — toda
me aplico en que así sea
no dejo cabos sueltos

Que cada quien merezca su botín
el oro — el aplauso
la luna creciente — partida



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Te quito mi nombre



Amo — sé — estoy
recibo el canto de la soledad elegida
la más alta y la más baja

quien lo resiste — no ama
utiliza al otro como escudo
no lo deja estar — saber — amar
le hace creer
pero no lo deja

. . .

La ronda gira
no se inclina ante el eje
no se inclina ante el cielo
gira como si el mundo
fuera perfecto
gira gracias a sus grietas
sus manchas

El olvido muestra su cara bajo la luz de la muerte
inicia el viaje — hacia el nuevo país
sin pensar en otra senda

. . .

Así — doy un paso
dejo caer los párpados
te quito mi nombre
para que haya un mañana cuando ofrecerlo
distinto



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El problema



Y ahí se nos vino el Comodoro Augorto, sin parar en su camino desde la puerta, y se nos sentó como si lo hubiéramos invitado.

—El problema... —dijo y se detuvo para ver si ya estábamos en la red—. El problema es que hay unos cuantos que se sostienen en el narcisismo poético.

Mi mesa y yo nos miramos (sin mirarnos de verdad, claro) e intercambiamos una sonrisa (de nuevo, sin sonrisa que se viera). Tal vez porque sabíamos bien de esos sustantivos (no muchos) que, cuando declinados hacia el adjetivo, hacen del mundo (en este caso el salón donde en unos minutos comenzaría la lectura de poemas) un lugar que mejor no frecuentar.

—El problema... —volvió a comenzar el Comodoro aun cuando la red ya se había rasgado en varias partes—. El problema es que hay que hacerles frente y darles una buena.

Mi mesa profundizó el silencio que ya habíamos instalado desde la llegada de Augorto (alguna otra vez deberé contarte por qué lo llamamos el Comodoro; baste por ahora decir que él no sabe que lo llamamos así).

Te decía sobre el silencio... No obstante el cual, mi mesa lo frenó y dijo:

—Claro que, enfrentar a ése que, según creés, anda subido a un narcisismo poético sería propiciar un duelo entre narcisismos... —acá se interrumpió como quien oye un sonido que antes no estaba—. No sé qué tan importante pueda ser el que sea poético —se detuvo otro momento—. Como ese asunto del que se habló hace un tiempo; bueno, en realidad fueron dos o tres los que hablaron aun cuando insistieran en decir que era lo que la gente decía por la calle... Aquel asunto, decía, del yo poético. Cosa de chiste parecía. Si hasta se notaba que del yo a secas tampoco sabían ni medio.

El Comodoro se mantuvo impávido (ésta pose es uno de sus mayores y más apreciados logros). No prosiguió, pero asintió con la cabeza (un movimiento casi imperceptible, tanto que apenas mi mesa y yo pudimos notarlo).

Se mantuvo sentado unos minutos más, y se fue a la mesa que estaba casi frente a la tarima, una mesa ruidosa, mucho más si la compararas con la mía. Una vez ahí, sentado y con el cuerpo inclinado hacia adelante, mi mesa y yo escuchamos el movimiento de sus labios:

—El problema...



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jueves 5 de noviembre de 2009

Sabía que la gente tendría que salir en algún momento



Es como si lo hubiese sabido desde siempre.

Por eso aproveché el tiempo que restaba y fui a todas las reuniones a las que me invitaron.

Esto, claro, hizo que el momento crítico se apresurara y la saturación llegó antes de lo que hubiera podido prever.

Así, hoy, la gente no logra cubrir el mínimo que necesito para cruzar el umbral y acercarme.

Le sostengo la puerta a quien está por entrar o salir. Le cedo el paso a quien va a subir al colectivo. Le alcanzo un papel a quien lo ha dejado caer por accidente.

Pero hasta ahí llegan mis acciones.

Unos pocos se sientan a la mesa adonde concurro con frecuencia. Son de oro y se cuentan con los dedos de las manos. Son los únicos que tienen las palabras que aprecio.

El resto cubre el espacio de una sola palabra: ecología. Nadie lo sabe. A nadie le interesa.

El universo tiene cuentas pendientes y está por presentar sus demandas.

El miércoles pasado lo conté en la mesa que comparto.

Y se rieron.

Y también yo.



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La rosa de Carlitos



Carlitos es lo que podríamos llamar un ignorante.

Quien lo viera seguramente pensará que se trata de un buen tipo.

A la larga, claro, su amabilidad mata.



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miércoles 4 de noviembre de 2009

Lanas



Empapo la gasa en el alcohol y la aprieto contra la herida
ha llegado el momento
es hora

Me pregunto quién se acordará
si alguno se tomará un rato
para extrañarme

Empujo la gasa en la herida
y trato de adivinar si estará sangrando todavía
sin mirar

No sé qué mundo me espera detrás de las montañas
pero en éste no hay lugar para mí
creo que nunca lo hubo

Hay un fardo de lana cruda a un costado de la puerta
un regalo
el pago de una culpa

La mayoría de esa lana está apretada en el medio
pero tiene que haber lana por afuera
irregular — desprolija — indócil
así ocurre — siempre — y no está mal

Ursula habla como si estuviera pendiente de mi herida

ella y yo
somos como esa lana
la que se moja primero



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Llave sin



Una puerta no se abre sola
ni se mantiene abierta
fácilmente

murmuró el gavilán
agitado por el sueño

y comprendí que la diferencia entre dos
atrae tanto como repele
en carne propia

Se puede repartir el pan
aun sin cuchillo

agregó el gavilán

y te vi feliz de estar en un sitio
muy parecido a ése del que me usaste
para escapar

Y pude verte porque estoy lejos de aquella primera puerta
tanto que no me importa si continúa sin llave
o no



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Un vistazo



En el barrio — lo que una persona sabe
nadie más lo sabe
pero ninguno de nosotros lo señala

Si alguna vez — esta hoja fuera descubierta
sería tomada como un gesto de arrogancia de poca consecuencia
habría risas para rato

Aun así — no está en mí el no escribirla
aunque sí podría — romperla
junto con mis tantas otras

. . .

Una voz — dentro de mí
habla como si — habiendo vivido sola toda su vida
cantar justo sobre la línea de sombra
fuera lo único capaz de asegurar
la noche luego del día

. . .

En el barrio — todos creen que escribo
un solo cuaderno por vez
la cara de una moneda que esperan y
ante la cual
manifiestan una emoción parecida a la sorpresa

Apenas puedo imaginar sus emociones si
alguna vez
pudieran echar un vistazo
uno solo
a la ceca



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Deslizamientos



Impronta — había dicho
la mujer
de edad indescifrable

y — entre vos y yo
se balanceó una sonrisa
que logró pasar
impecable
entre tantas caras embelesadas en Mallea



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De las páginas del Velonario



familia : mancha de sangre
fisura : signo leído a medias
rama : carta sin vueltas



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Vespertinas



En esta misma pieza
hace once años — o puede que doce
me sentaba en una de las camas
y comenzaba a contar historias descabelladas
que se destartalaban más todavía con las risas de los chicos

alguna de aquellas noches
tuvimos la feliz idea de prender
el grabador

Nunca se nos dio por escuchar aquellas cintas
pero sabemos
(oscuro ritual de las creencias)
que nuestras voces siguen ahí
arregladas con las risas

y un aire a que la tierra podría tragarnos para siempre y
aun así
nada cambiaría



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martes 3 de noviembre de 2009

Los dobleces



Ya no busco — espero

la sombra que dibujan las hojas de este árbol
mío — por el momento
acaban de hacérmelo saber

La fuente
(a cinco pasos y a medio llenar)
extraña la letra de sus peces

. . .

En este mismo lugar
hace unos años
(cinco
igual que los pasos que me separan de la fuente)
escribí una historia sobre el futuro :

No fue sobre hoy
(todavía falta)
Ni siquiera sé si se trataba de mí
o de vos
al calor de mi fantasma

. . .

Es verdad
estoy esperando
abro las ventanas de una casa que está por construirse

me dejo llevar por esta voz que deja su marca en el aire
de un lugar a otro
los dobleces de mi centro



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Agazapado y quieto



Faltan 10 minutos para las 5 y la tarde
continúa fresca
como si el sol anduviera envuelto en dudas

No dejo de escribir

sé que me rondan unas líneas que no quieren esperar
y perseguir el movimiento del lápiz se inclina
a abrirles la puerta

o puede que se trate
meramente
de quitar el cerrojo y dejar
que las hojas revueltas de los árboles
hagan el resto

Me detengo a respirar
(torrente nuevo de aire frío)
y me llama este dolor en el meñique de la mano derecha

Pensar — le digo
que siempre estás ahí
por el fondo
agazapado y quieto
pero sin dejar la escena

No está del todo mal
— me responden las hojas
andar por la vida con el meñique roto
por los dioses




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Paso lento



El martes pasado
me señalaste que mi escritura
debía tener qué decir

Y te pregunté : ¿Antes — o después?

Puede que no importe

agregué
al rato

Puede que no sea necesario tener qué decir
que baste con que tengas qué leer y aparezca
ahí — esa palabra que tus ojos necesitan


Me hablaste
de la cultura light
de la tibieza postmoderna

Era tarde
y estábamos de cara al mar
antes de que el cielo dejara partir sus rojos

y nos fuimos
a paso lento
abrazados



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lunes 2 de noviembre de 2009

Lo que me dicta la Plaza del Agua



Es domingo y son las 4:35 de la tarde
estoy sentado
a la sombra de un árbol cuyo nombre no conozco
¿alerce? — me cantan los pájaros
¿o será que tampoco ellos me quieren acá?

escribo en lápiz
cada tanto me sale una letra fuera de lugar
y la miro durante un rato antes de borrarla

me pregunto de dónde su deseo de escribirse
a contrapelo
donde nadie la espera — o la quiere

¿y si
en lugar de borrarla
me pusiera a cantar como mis pájaros?



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Mis piedras



Una vez
hará diez años
pensé en dedicar
todo un cuaderno
a escribir sobre las piedras que
mis hijos y yo
juntábamos en la playa

y allí están
algunas en una lata
otras en un frasco
escribiendo — ellas
sobre mí



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Feliz en el color



Me pinché el dedo porque extrañaba la sangre

(¿hay
en este mundo
o por arriba
o por debajo
nada que equipare su color?)

la vi deslizarse hacia la palma
mientras sostenía el dedo en alto
entre los ojos y el cielo
en la parte más intensa de la tarde
hasta lograr un vistazo de lo que fuera la niñez

y ahí estabas
desnuda en la penumbra de tu pieza
esperando a ver qué hacía yo

estábamos en enero — y fue una suerte
(ya en el otoño habrías desconfiado del uniforme de mi escuela
¿Por qué no tenés guardapolvos?
me preguntaste
pero yo te amaba ya de manera inexplicable)

cuando te cansaste de esperar
te acercaste y tropezaste y
al caer
empujaste el jarroncito azul
que se rompió y te cortó la yema del índice

te reíste
y me bautizaste la frente
y te besé la herida hasta que dejó de sangrar

Te fuiste en el invierno — hace mucho
pero volvés
muy cada tanto
acunada en el arrullo
feliz en el color de esta sangre



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160



Tenías tus motivos
seguramente
para sufrir
Motivos o razones ...
¿serían lo mismo?

Me siento muy sola — dijiste
después de señalarme
la ventana de la pieza de la madre del noruego

Hijo de puta — el noruego
pero — de mí
no tenías ni idea

Me siento muy sola ...
como si yo tuviera
el boleto ganador en el bolsillo

Y enseguida
recordé cuando me hablabas de tu tristeza :
Cósmica — decías
y yo pensaba en el ’75
las caminatas
el fantasma de Mercedes
el maldito timbre del teléfono

Al otro día
le pedí a la Greici las llaves del Carrera
y no paré hasta Lezama

me compré una cerveza
y me la tomé
sentado en la placita

Pocas cosas se comparan
con pensar a 160
sin que te importen la cana o el clima

160 en la tira que parece flotar y
al mismo tiempo
hundirse

Aquella mañana supe
que tendría una parte comida en el alma
y que no te vería más

Me costó
pero quemé las naves
varias veces — cruelmente

Me bajó la presión — me llamaste
un jueves
En el colegio me dijeron que me fuera
estoy en casa
con un vaso de vino


Y te pregunté — sin pensar :
¿Por mi culpa?
Dudaste pero

me contestaste

y no recuerdo más
hasta saber que andabas del brazo
con el enemigo

Me siento muy sola ...
te sigo oyendo
apoyada en mi manera de conjugar los verbos
pero sin dar en la tecla
el refucilo

y le doy volumen a los Who
a 160
en el Carrera



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Fácil descubrir



Te sacó aquella foto
casi a traición
y vos
la colgaste donde todos los vecinos pudieran verla
y escribiste su nombre sobre el costado

Al día siguiente
el nombre no estaba
lo habías borrado durante la noche

. . .

¿Te lo pidió la vocecita — la fatal inoportuna?
¿De quién — la vocecita?
¿Fue por un modo de leer — o de escribir?

. . .

A esta altura
debería de serte fácil descubrir
que mi lápiz me cuenta todo

todo lo que ve

de lo que te corre por la sangre
me entero
por tus sueños



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Las gotas



Mientras te duchabas
dejabas la puerta del baño entreabierta
y — yo — tomaba los últimos mates
en la cocina
a unos pasos — apenas

. . .

Me pregunto
si ya descubriste que soy de andar
de secreto en secreto
como quien cruza el río
saltando de piedra en piedra

. . .

Nunca sabrás
cuánto demoraba en terminar aquellos mates
o si te espiaba

si me gustaba mirarte a vos o ver
mejor que nada
las gotas que te lamían la espalda



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Aquelarre de verano



Usé la llave que nunca te devolví y entré a tu casa
de tardecita
a la vista del barrio entero

Tal como supuse
no estabas — no había nadie
te habías ido de vacaciones al mar

Junté mis cosas
todas menos los libros
y las llevé a la esquina

El fuego ardió toda la noche
Hubo canto y hubo cerveza
y baile también — alrededor

Cuando volviste
hacia el fin del verano
ya nadie del barrio se acordaba



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domingo 1 de noviembre de 2009

Resistencia de cobre



Soñé que Ana me daba un cubo de plástico, un plástico blando y de color indefinido que por momentos parecía verde y por momentos azul, y me decía que lo cortara en ocho partes iguales con mi victorinox.

Como era la víspera de Todos los Santos, se me ocurrió que podía tratarse de una broma pero, inmediatamente, mi atención fue desviada por un recuerdo: Estaba en la escuela, tendría unos 8 ó 9 años, la primera vez que vi un cubo, la primera vez que tuve uno en las manos; me llamó la atención, mucho, que tuviera seis lados, o caras —que así era como se llamaban—, tanto que fue una idea que me persiguió largo tiempo después; y, más tarde, aun cuando no permanecía, cada tanto irrumpía de nuevo y me daba un latigazo, o algo así como un mordiscón. En aquellos días de la escuela, no dije nada al respecto de las seis caras —puede que intuitivamente haya sabido que no había lugar para ello—; y, si alguno de mis compañeros lo pensó también, tampoco dijo nada.

En el sueño, finalmente y de vuelta con el cubo de plástico ante mí, le hice tres cortes con la victorinox siguiendo tres planos perpendiculares entre sí que pasaban todos por su centro y lo dividí en ocho cubos iguales; ocho, la tercera potencia de dos, dos al cubo, igual que Ana y yo después de la explosión y los malditos invasores chamuscados en su lata retorcida y pegoteados con la goma todavía caliente.



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Líneas rectas



Los amigos — en el bar
se rieron
(vieja costumbre)

sabían lo que había dicho — yo
hacía años
(que jamás me inclinaría)

lo sabían
pero siguieron sin entender
(viejo — también — este hábito)

Me habría gustado saber cómo
tu línea y mi línea
sincronizaban sus deseos
capaces de predecir
los vericuetos

cómo
mirar y sonreír
postergaban la noche mala
el rencor de los amigos
en el bar

Ah ... la bondad del mundo para hablar de lo que no entiende
(sí — ya sabés que
mis palabras no son originales)

Escuché que me llamaban “La Araña” ...
Si supieran ...
Pero nunca les rendiré mi biblioteca

Lo nuestro se regodeaba en desafiar
las suertes malas
el ojo legal del mayor número

y dejamos que nuestras líneas siguieran
enredándose en sí mismas
fatalmente

. . .

El bar ya no se cabe — hoy
de tantos amigos
en viaje de egresados

si una banda hubiese interpretado el más furioso rocanrol
nada les habría cambiado
la pose que les colgaba de las sillas

Pero tendríamos que haber previsto
que tu línea y mi línea
quebrarían su pacto de signo mudo :

lo suficiente no paga las copas ni
en los libros de cabecera
los platos rotos

Justificar mis pasos en la razón
sería
danzar al compás de un latido cómico

pasiones — impulsos — tonterías ...
llama oscura para un fuego oscuro
pensamientos para después

Total — que no estamos donde queríamos
ni sabemos qué pasos nos esperan
en nuestros pasos

. . .

Respondo a las líneas rectas — anuncié
en el bar
como si se tratara de un estreno

y el único brillo decente
vació el lugar — menos la copa
de unos ojos — ya no tuyos



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Tan parecido



De nuevo — Miramar
pero el bosque no es el mismo
ni la mano que te escribe

Muchos
han nacido y muerto desde entonces
también yo

Me cuesta imaginar tu perfil
por allá
donde baja el camino

pero me quedo
por las dudas
y observo

Un poco más allá
el guardián de Punta Hermengo come
su pan de sordomudo
y cuenta los minutos que faltan para bajar la barrera
tan parecido — a mí



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sábado 31 de octubre de 2009

Un orden como lugar



Miraba — yo — una pintura
(mala imitación de Dalí)
cuando me tocaste el hombro

Siempre te agradeceré aquella interrupción
el roce de tus dedos
desde esa tierra a ésta

El café
donde colgaba la pintura
me cuenta Conrad que ya no existe

tampoco nosotros

Pero sigo de este lado
en esta tierra
escuchando la voz que me llega
desde el pie del cerro
implacable y — a la vez
cálida
empeñada en someterme a la verdad

Sos un experto en embarrar la cancha
me dice
mientras la lluvia
se pierde en los últimos reflejos del sol
como una mala imitación — también



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La verdad y vos



Hubo un tiempo cuando mi nombre fue otro
le comencé a relatar pero
en seguida
me di cuenta de que
no había sido así

. . .

No — otro
mi nombre
sino — otra
la parte de mi nombre
liberada

fragmento que permaneciera oculto
o apenas sin luz
hasta el día de noviembre
cuando salen a bailar
los muertos

. . .

Tu beso viajó por aquel fragmento
se fundó
y arrepintió
y acusó ...
pero volvió a fundarse

Y los muertos jugaron en una danza nueva
sin despegar los pies del piso
una danza que aprendió a subir por tus piernas
y a venerar
tus versos en lenguas

. . .

Hubo un tiempo cuando mi nombre fue otro
repetí pues
no importaba

poca cosa amerita explicaciones y
menos aun
si con micrófono



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La ley del débil



Me escapé de los monstruos
como de los padres
un sábado — a la tarde
con la ayuda de Canal 11
y un frasquito de veneno



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Caminito enamorado



Tu lengua me cuenta — su estallido
lo escrito sin encuentro
con lo banal

Habla para adentro
se deja escribir en la garganta
y no se conforma — de raíz

Tu cuerpo — escritura de vos
me aprieta
me habla
me escribe
como si me pensara ido

Escritura de lenguas que no supimos
hasta que fue tarde
y caímos — en su traza
caminito enamorado de tu mano
y mi boca



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Lo que vendrá



Signo imposible — vos
de mí
cortada inmediata
casi natural
por suerte

. . .

Te empobrezco cuando
acá
te digo — sí

Por eso — aprieto
el deseo en las mandíbulas
y evito que se mueva

. . .

Próximos — muy próximos
desatamos los días — desafiamos el límite
nos burlamos de la percepción como — los dioses — de nosotros
y cada vez hablamos menos
de lo que vendrá



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All Hallow's Eve



—El universo es infinito —me dijo, y se rió, y se fue.

Mientras lo miraba irse, pensé que no hacía falta pegarle mucho la vuelta para reconocer que no era así; que por ahí afuera, en alguna parte, estaba la pared donde todo el espacio termina.

Pasa, claro, que esa pared está terriblemente lejos. Y todos se sienten más cómodos haciendo como si no existiera. Sin embargo, una vez que lo pensás un rato y te das cuenta, sonreís, y tu vida comienza a moverse de otro modo. Y, aunque no lo parezca al principio, una sonrisa se siente mejor que una carcajada. Sí; mucho mejor.



<<<

viernes 30 de octubre de 2009

Gris de aliento



Cerca
tanto que hiere
la lengua
tanto — que no queremos
abandonar

Lejos
tanto que mata
lo escrito
tanto — que simulamos
que no importa

. . .

Nostalgia — o melancolía
o aire que empuja hacia fuera
nos agarramos de la mesa para no llamar
dibujo del dibujo
que no suelta — la percepción

Recuerdo — o neblina
o guarda que prende el espejo
te preguntás cómo es posible
hasta que afloja
y soñás

. . .

Estiro — el brazo
estirás
separados por un gris de aliento
próximos a tocarnos — casi visibles
digo — no — y decís
no
para sostenernos



<<<

lunes 26 de octubre de 2009

Ver o no ver



La condujo hacia la ventana. La inmensa llanura de rastrojo llameaba bajo el sol y la luz hervía en la atmósfera diáfana.

—Abra bien los ojos. ¿Ve las nubes que se alejan allá, como ovejitas rosadas? ¿Ha visto alguna vez nubes como éstas en su podrido pueblecito de Rusia?

—Yo no tengo la costumbre de mirar las nubes. Vivo tan ocupada...

—Señora, hay que mirar las nubes. Créame; hace muy bien a la salud.



>>>

Alberto Gerchunoff
El médico milagroso

Los gauchos judíos

Aguilar - BA - 1975
[ p.161 ]

<<<

Las ironías



La parábola y el apólogo están desacreditados; los poetas suelen todavía hacer sonetos, pero no fábulas. La verdad envuelta en alegorías ha cedido el paso a la verdad engastada a fuego y martillo en punzantes ironías: las telas que envuelven el corazón se han encallecido, y el escritor de hoy al tomar la pluma debe exclamar como ciertos guerreros: ¡hierro, despiértate!



>>>

Juan María Gutiérrez
El hombre hormiga

20 relatos argentinos / 1838 - 1887

EUDEBA - BA - 1961
[ p.40 ]

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Los especiales



(...) los poetas no ganan posiciones escribiendo versos, sino enseñando matemáticas (...)



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Fray Mocho (José S Álvarez)
Cuadros de la ciudad
EUDEBA - BA - 1961
[ p.102 ]

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Nada son 165 años



La Poesía no basta para un pueblo como el nuestro, porque ella nada explica y habla solamente al entusiasmo.



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Esteban Echeverría
Páginas autobiográficas
EUDEBA - BA - 1962
[ p.80 ]

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sábado 24 de octubre de 2009

Tras la barricada



Eran las diez de la noche y estaba en el piano con mi vaso de JB apoyado encima de las hojas de Satie. La música era cosa de las manos porque mi cabeza andaba en otra parte. Si alguien me hubiese dicho que me iba a morir al día siguiente, nada habría cambiado.



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Corte de penumbra



Llego a casa. Fumo el único pucho del día. Veo en la TV el final de una película: último cuadro y títulos. Una historia se cierra para que otra se abra. Y, en contra de mis propios consejos al respecto, pienso que ninguna hay que no lo haga, previa reverencia, como una herida.



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Pluma que cae del fuego



Que por más liviana
cae
y arranca una sonrisa de mi gavilán

y que
cuando termina de caer
da comienzo a la obviedad



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La canción del vencimiento



—No hay que ponerles capuchones a los lápices —me dijiste, viendo que les ponía a los míos los de las biromes gastadas.

—Los lápices se la bancan —insistías, mientras cambiabas la yerba del mate.

. . .

Y nunca te dije nada a pesar de que sabía, la vocecita de mi alma, que no alcanzaba.

. . .

Ningún objeto se la banca, ni tiene por qué —te lo pienso hoy—; ya vendrá lo irremediable a cobrarle el arriendo.



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Secreto a voces



Cuando enamoradas
las margaritas deshojan
un malvón



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Extremos bajo el naipe



No estoy muy seguro acerca de los principios; pero, en el final, cada quien se parece a alguien.



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martes 20 de octubre de 2009

Grave y puntual



Aquella tarde, sobre el costado de 1685, el mar mojaba la lluvia, pesada, matemáticamente, ante los ojos de Newton. Ha tardado, la luz de entonces, más de 300 años en abandonar aquella tormenta. Para venir a dar acá, justo ahora que la vida anda cansada de dolerme.



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El regalo



Un día, no hace mucho, Kath me presentó a Violet y supe que una parte de mí se estaba durmiendo —no fue una acción brusca sino un deslizamiento, como los granos de arena cuando caen dentro de la ampolla del reloj.

Violet creía en los mundos que conviven con el que podemos ver y me contaba que lo único que tenía que hacer para apreciarlos era frenar el tiempo, abrir los sentidos y dejarlos pasar, que verlos no era con los ojos —no solamente con los ojos— sino con todos los sentidos apoyándose entre sí.

Violet me hablaba y yo escuchaba. Me fue fácil percibir que su corazón se estaba curando de una herida —no sé qué tan profunda habría sido, pero estaba sanando.

. . .

Hoy sé que lo que me decía era verdad; por eso estoy acá y los días son menos pesados.

Kath me contó que le había hablado de mí durante su última semana y que lo había hecho con alegría.

Cada tanto, escucho su voz y creo que estoy soñando. Es probable que así sea. Pero aún no he podido explicarme sus besos en medio de la noche que me escribe.



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Secreto a voces --- (Caramba)



Canto sólo las aventuras de un hombre oscuro (...)



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Esteban Echeverría
Páginas autobiográficas
EUDEBA - BA - 1962
[ p.50 ]

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lunes 19 de octubre de 2009

Antes mucho antes



Una luz irisada iba dejando adivinar la forma de las cosas sin apagar del todo el brillo de las estrellas y pronto la margarita de un molino se recortó sobre el fondo apenas sonrosado del horizonte.



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Magda Ivanissevich de D’Angelo Rodríguez
La cacería

La ciudad de mi infancia

Librería Huemul - BA - 1977
[ p.19 ]

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Luna para vos



Jacobo, que en su quincena de años amasó notoriedad de truhán, fama de jinete invencible y gloria de domador, miró el disco y quiso conquistar la confianza de Yarcho con un interrogatorio de índole astronómica:

—¿De qué está hecha la luna, doctor?

—De estearina y huevo duro.

—¿Nunca se cayó la luna?

—Todas las madrugadas se cae al Paraná y antes de salir las estrellas, el Pescador que está arriba la pesca y la echa a rodar. Si deseas verlo te subes al eucalipto de Balvanera y te quedas encima hasta que amanezca.

Una lechuza lanzó en la tiniebla su opaco chistido. Voló un murciélago, el ladrido del perro hendió nuevamente el silencio y del cuarto vino un grito, ahogado al principio, abierto y largo en seguida.



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Alberto Gerchunoff
El médico milagroso

Los gauchos judíos

Aguilar - BA - 1975
[ p.164 ]

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domingo 18 de octubre de 2009

Un detalle contra uno



No lejos del pozo familiar, junto al endeble palenque, la muchacha ordeñaba. La vaca, buena como un pedazo de pan, permanecía inmóvil y a un metro de distancia, el ternerito, pisando la cuerda que le colgaba del cuello, mordía las hierbas diminutas. Desaparecían en su boca, sobre el rojo paladar, las gotas de cristal del rocío. En el horizonte pintábanse franjas rosadas y la colonia toda amanecía. Abríanse los corrales, y los viejos de grandes barbas aparecían en las puertas de los ranchos, masticando la oración de la mañana. Con la aurora —la aurora de Dios alabada por el verbo de los santos rabinos— brotaban los diálogos del amanecer.

( . . . )

Y junto al palenque, torcido como una vaina de algarrobo, Raquel ordeña la vaca inmóvil. Está de rodillas y sus dedos aprietan las ubres magníficas que se exprimen en chorros de espuma. La aurora otoñal envuelve en su roja palidez al grupo y la moza deja ver, por la bata entreabierta, los senos redondos y duros que el sol de los fuertes veranos ha dorado como frutas.

Cae la leche en el balde con una música suave que acorda con el resuello de la vaca y el respirar de Raquel.



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Alberto Gerchunoff
Leche fresca

Los gauchos judíos

Aguilar - BA - 1975
[ pp.39-40 ]

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Duda en la boca



El que es rico en recuerdos, nunca está solo.

No me refiero a esas persistentes impresiones que los grandes sufrimientos o los momentos de gloria graban tenazmente en la memoria: un momento fugaz de felicidad, el furtivo contacto de una mano, una palabra impregnada de dulzura, cualquier ráfaga efímera que se encuentra remontando la ola de la vida, basta en ciertas naturalezas para formar un tesoro inagotable en la memoria...



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Miguel Cané
Los músicos de la montaña

Cuentistas argentinos del siglo XIX / Antología

Estrada, BA, 1950
[ p.186 ]

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Los parientes



(...) el cuento nace tarde en todas las literaturas, muy posterior a la novela con que se vincula, aparentemente, por el aspecto formal, pero de la cual la separa el impulso lírico y el ceñido nudo dramático.



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Renata Donghi Halperín
Prólogo

Cuentistas argentinos del siglo XIX / Antología

Estrada, BA, 1950
[ p.VII ]

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lunes 12 de octubre de 2009

Los muchos



¡Qué nobleza de alma! ¡Qué bravura en los federales! Siempre en pandilla cayendo como buitres sobre la víctima inerte.



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Esteban Echeverría
El Matadero

20 relatos argentinos / 1838 - 1887

EUDEBA - BA - 1961
[ p.32 ]


También en p.26 de “Cuentistas argentinos del siglo XIX / Antología”, Estrada, BA, 1950.

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sábado 10 de octubre de 2009

Endrogados en Adrogué



Me ha llegado —como me ocurre a menudo con los concursos— las bases del que organiza el Boulevard Shopping de Adrogué y algunos detalles me han llamado la atención —no que ya no me hubiera ocurrido antes con otros concursos, pero esta vez creo que me encontró en un día menos tolerante que los anteriores.

Como se ve en las bases (copiadas más abajo), el primer premio recibe $2.000 el segundo $1.500 y los 8 “áccesits” (supongo que decir “menciones” no sonaba lo suficientemente bien) $250 en órdenes de compra (supongo —de nuevo, y puede que no sea la última vez— que en los negocios del mismo shopping dado que no lo especifica). Dejando de lado que una parte es en órdenes de compra (las que, para los organizadores, siempre significan menos inversión), estamos hablando de un total en premios de $5.500.

A los efectos de lo mencionado en el párrafo anterior, cada concursante sabrá a lo que se expone.

Ahora bien; dice por ahí: “Los participantes ceden todos los derechos sobre el material a los organizadores (no así la propiedad intelectual) por un plazo de 2 (dos) años”... ¿Qué significa esto? ¿“Los participantes”? ¿Ha sido un error dado que se refiere solamente a los premiados o es correcto y se refiere a todos? En el mejor de los casos —en el error— se trata de una distracción grave ya que estamos hablando de las bases del concurso, algo así como su ley fundamental.

Si se estuviera refiriendo a la totalidad de los participantes, me parece que va en contradicción con la Ley 11.723 —que es, precisamente, la de la propiedad intelectual—; ya que necesitarían un permiso escrito en la forma de un contrato de edición.

Dice también por ahí que los finalistas están “obligados” a asistir al acto de premiación —suponemos que bajo pena de quedar descalificados y no recibir premio alguno—; y que nadie sabrá el resultado final hasta ese mismo acto —en giro a lo Hollywood y la entrega de los Óscars.

Dice también: “Aquellos que hayan resultado finalistas deberán permitir la difusión de su identidad y de su imagen en diferentes medios”... Y acá ya los organizadores siguen amortizando lo invertido, o sea los $5.500 y monedas.

Un poco de investigación liviana alcanza para descubrir que la promoción del shopping mediante este sistema les sale mucho menos dinero que si tuvieran que contratar los medios usuales: agencias y creativos y modelos publicitarios. O sea que, a costa del deseo de trascendencia de los escritores participantes, los titulares del shopping hacen un flor de ahorro.

No me queda del todo claro, debo confesarlo, eso de “permitir la difusión de su identidad y de su imagen”... ¿De cualquier modo?

Además “los participantes ceden todos los derechos sobre el material a los organizadores (no así la propiedad intelectual) por un plazo de 2 (dos) años”... ¿Dos años? Hasta un urocultivo tarda menos. Se podría pensar que, si otros concursos exigieran también que los cuentos cumplieran con las mismas condiciones que éste, los cuentos presentados quedarían cautivos durante dos años... Linda manera de perjudicar a los participantes... Para no mencionar que se podría tomar como una manera de boicotear otros concursos (cosa que se ha vuelto bastante generalizada aunque, por suerte, ningún participante, nadie, hace caso de esta cláusula, ni siquiera en los concursos donde se mueven miles de dólares —o euros, ahora que se han puesto de moda).

En fin... Qué día, señor; qué día.

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Acá van las bases completas tal cual recibidas:


Concurso De Cuentos Boulevard 2009


1) El certamen está dirigido a todas las personas mayores de 18 años de cualquier nacionalidad, que residan en la República Argentina.

2) La temática de los cuentos es libre, y cada autor podrá presentar solamente un trabajo en idioma castellano.

3) Las obras deberán ser inéditas, no podrán haber sido publicadas en internet ni haber sido premiadas en un concurso anterior, ni estar pendientes de fallo.

4) Los cuentos se presentarán bajo seudónimo, por triplicado, escritos a máquina o computadora, a doble espacio y en una sola cara del papel, con una extensión mínima de 3 (tres) carillas y máxima de 5 (cinco) en papel tamaño A4, y con letra no inferior al cuerpo 12 del estilo Times New Roman.

5) Cada participante enviará dos sobres, uno grande y uno pequeño. El primero contendrá las tres copias del texto debiendo figurar la leyenda “Para el concurso de cuentos”; el segundo, correctamente cerrado dentro del sobre grande, consignará solamente el título del cuento y el seudónimo elegido: dentro del mismo, los datos personales del autor: nombre, apellido, dirección, DNI, teléfono y correo electrónico (si lo tuviere), agregando el título de la obra y el seudónimo con el que participa.

6) El Jurado estará integrado por las siguientes escritoras: Claudia Piñeiro, Laura Massolo y Patricia Saccomano.

7) El jurado no mantendrá comunicación de ningún tipo con los participantes, y su fallo será inapelable.

8) Los trabajos premiados podrán ser editados en una publicación escrita o en internet. Los participantes ceden todos los derechos sobre el material a los organizadores (no así la propiedad intelectual) por un plazo de 2 (dos) años.

9) PREMIOS

1er Premio: $2000.- en efectivo, medalla y diploma.

2do Premio: $1500.- en efectivo, medalla y diploma.

8 áccesits: cada uno, consistente de una orden de compra por un valor de $250, un libro de cuentos (obsequio de La Boutique del Libro), medalla y diploma.

Los valores están expresados en pesos argentinos.

Los premios no pueden ser declarados desiertos.

10) La presentación de los trabajos deberá realizarse entre el 1 de agosto y el 15 de octubre de 2009 inclusive, en el Stand de Informes de Boulevard Shopping –Avenida Hipólito Yrigoyen 13.200, Adrogué, (1846) Buenos Aires, Argentina- de lunes a viernes de 11 a 21 horas, ó bien mediante correo postal a esa misma dirección.

11) No se confirmará la recepción del envío.

12) En los envíos por correo se respetará la fecha del matasellos.

13) No se aceptarán envíos por correo electrónico.

14) La entrega de premios se llevará a cabo el día jueves 19 de noviembre de 2009 en Boulevard Shopping, centro comercial sito en Avda. Hipólito Yrigoyen 13.200 de la localidad de Adrogué, Buenos Aires, en el horario de las 20:00hs, con la presencia de los miembros del jurado.

15) Los 10 (diez) participantes finalistas serán contactados con antelación por el organizador y serán notificados de su condición, hecho que no los habilitará a conocer de antemano a qué premio concreto se harán acreedores. El orden de los primeros premios, así como el de los áccesits, será anunciado únicamente en el evento de premiación. La entrada al evento será libre y gratuita.

16) El organizador y Desiderata (Mazalosa S.A.) se guardan el derecho a publicar dos cuentos -a seleccionar según su criterio- en un dossier especial, que no tendrá valor de venta y se repartirá gratuitamente en Boulevard Shopping y en los locales de Desiderata. Los participantes del concurso no tendrán posibilidad de reclamo alguno sobre la confección y el diseño general de la publicación mencionada.

17) Todos los finalistas están obligados a asistir a la premiación. En caso de existir inconvenientes para asistir, podrán designar con suficiente antelación a un representante que reciba el premio en su nombre.

18) Aquellos que hayan resultado finalistas deberán permitir la difusión de su identidad y de su imagen en diferentes medios.

19) El fallo del concurso será publicado en nuestra página web el día siguiente de la premiación (www.boulevardshopping.com.ar) y, del mismo modo, será difundido a través de gacetillas en medios literarios.

20) Los trabajos no serán devueltos.

21) Toda circunstancia no prevista en estas bases será resuelta por los organizadores y los miembros del Jurado.

22) La participación en este certamen implica la total aceptación de las presentes bases.



Organiza: Boulevard Shopping
www.boulevardshopping.com.ar
info@shopping-boulevard.com.ar
Telfax: (011) 4239-1300


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jueves 8 de octubre de 2009

Acerca de los que tienen la verdad de su lado



Una cosa es que un marciano te venga a pegar en los tobillos con los botines reforzados ; y otra, andar por ahí pegándole a cualquiera para ver si encontrás un marciano.



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miércoles 7 de octubre de 2009

Contra el mesianismo / again



Ah ... Cómo me irritan los que, empapados en su propio escándalo, le gritan al mundo : "¡Para allá no; es para allá!" Mientras que no tienen la menor idea de lo que les anda pasando en el hígado. O, dado el caso, por el trasero.



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PS : Claro que mucho más quienes los aplauden.

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martes 6 de octubre de 2009

Centro cultural



Hay en la colonia almacenes, muchos más de los que se pueden desear, al punto de que no es posible ver abierto un camino vecinal, sin que en el acto un alemán, un español o un sirio, se instale en el cruce con un boliche. En el espacio de dos manzanas están ubicadas todas las oficinas públicas: Comisaría, Juzgado de Paz, Comisión Municipal, y una escuela mixta. Como nota de color, existe en las mismas ruinas —invadidas por el bosque, como es sabido— un bar, creado en los días de fiebre de la yerba-mate, cuando los capataces que descendían del Alto Paraná hasta Posadas bajaban ansiosos en San Ignacio a parpadear de ternura ante una botella de whisky.



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Horacio Quiroga
El techo de incienso

El regreso de Anaconda

EUDEBA / Serie del Siglo y Medio
BA - 1960
[ p.84 ]

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domingo 4 de octubre de 2009

Fuga anunciada



Vuelta
de a poco
la cerradura se entrega

para tal victoria
hace falta
un puñado de oro gris



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Letra envilecida



Me susurra
por la noche
cristales



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El amor de nosotros



Cruzados a traición
nada existe
corriente afuera



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jueves 1 de octubre de 2009

Coartadas



Tendría que parar
plegar las alas
incrustar líneas en los cajones
estos mapas
arañados en la carne

Por la sangre
de tu amor
tendría que abrir la mano
y guardar las armas
descargadas



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miércoles 30 de septiembre de 2009

Contra el mesianismo



Prefiero a los que reniegan de sus rebeldías juveniles antes que a esos otros que año tras año insisten en contar las hazañas de su viaje de egresados.



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lunes 28 de septiembre de 2009

Recién ahora



¡Maravíllate del que siente arder sus entrañas y se queja de sed, teniendo el agua en la garganta!



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De Safwan ben Idris, de Murcia (1165-1202)
Verso del poema “Escena de amor”

Poemas Arábigoandaluces
Selección, prólogo y notas de Emilio García Gómez
Espasa - Calpe, Colección Austral
Madrid - 1959
[ p.141 ]

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miércoles 23 de septiembre de 2009

Invento para una balsa


Baires ; domingo 9 de diciembre de 2007

Estaba pensando que no sé muy bien cómo fue que llegué al tema de la religión, pero, después de un rato, se me ocurrió que las religiones se mueven en el terreno de lo sobrenatural — y ésta es una cuestión que me ha perseguido desde que recuerdo — y decir que me ha perseguido es una elección acertada de las palabras porque se podría decir que le escapo a todo lo que venga acompañado de “lo sobrenatural” — salvo, claro, en lo que tenga que ver con la ficción, la literatura fantástica, incluido su ámbito visual : el cine y, su versión doméstica, la televisión. ¿Cómo te llevás vos con lo sobrenatural? ...

No me preguntes cómo llegué a esta pregunta — supongo que no te la hacen a menudo — ¿es así — verdad — no te la hacen a menudo? Espero que no — es incómodo — creo que lo sé — por eso le escapo a lo sobrenatural — entre otras cosas — porque me pone en situaciones incómodas.

Ahora que no se trata de que los fantasmas se me aparezcan en la noche o los vampiros o los vendedores de casas en Marte o en Arkham ... No ... Pero ...

Es rabiosa la palabra — “pero” — deja el tiempo colgado y uno se pregunta sobre qué mientras que otro se pregunta de qué — suponiendo, claro, que tanto el uno como el otro tuvieran interés : para la mayoría pasa sin pena ni gloria.

La cuestión fue que, mientras pensaba esto que te conté hasta ahora, me fue apareciendo en la escena — un poco a la manera de imágenes superpuestas en una película — el cómo fue que comenzamos a hablar. Pero no sólo ahora, en estas discusiones, sino ya desde antes, cuando armé la Mesa de Escritores, y tenía yo la idea de que eras persona de cuidado — en el sentido de que me dabas la impresión de tener carácter fuerte, de pocas pulgas, y ahora me encuentro con que no es así ... y acá, otra vez, me pregunto cómo llegué acá.

Por supuesto, no debés de tener la menor idea de lo que estoy hablando ... Se me ocurre que podría ser de la casualidad — aunque esta palabra es engañosa — sobre todo en este contexto — conviene que lo deje establecido. Me refiero a lo casual en un sentido amplio ; en inglés existe una palabra : chance — que abarca no solamente lo casual sino también una parte que concierne al azar y su relación con el destino (incluida su definición en cuanto a punto de llegada) ...

Y también está la cuestión del tiempo — de los momentos oportunos — y, por supuesto, los otros, los que llegan a contrapelo — y lo digo porque, aun cuando por un lado le escapo a lo sobrenatural, esta fuga viene acompañada de una sensación de pérdida, de estar en falta, incompleto — lo cual explicaría otra sensación, la del desarraigo, esta idea de que hay pocas personas con las cuales me llevo verdaderamente bien, y de que, entre las que no conozco — el inmenso mar de personas que no conozco — también serían pocas las que valdría la pena conocer. Ahora bien, me alegra que nuestros caminos se hayan cruzado y, al mismo tiempo, me pregunto si no habría sido mejor en otro momento — pregunta que no deja de tener un aire impropio, de interjección desubicada — o inútil ... Claro que el reino de lo inútil me atrae tanto como lo sobrenatural parece atraído hacia mí. También me pasa que, junto con la pregunta por lo oportuno, llega otra, la que hunde sus dientes en la parte que nos toca — la tuya y, separada, la mía — los movimientos que hemos hecho, cada cual por su lado, para desembocar en este encuentro ; y los hechos cuando vimos que el encuentro estaba por producirse, y después, ¿vos sabés qué movimientos hiciste — los recordás? Yo tengo con claridad el momento cuando apareciste, de nuevo, después de tres años, y no desapareciste más ; también recuerdo que me agarraste distraído — la guardia baja — ¿sabías — vos — que estaba — yo — en babia? ¿y que estaba triste? ¿y que le escapo a las vueltas de la magia? ... Sí, es verdad : resulta difícil de creer viniendo de alguien que se entromete con la poesía — corazón de las artes — lugar del misterio ... ¿pensaste alguna vez que un poema quiere ser un conjuro, y que sólo funciona si está bien escrito — no sólo bien compuesto sino un poco más — unas gotas de sangre recién vertida? Claro que hasta ahí llega mi coqueteo con lo sobrenatural ... y puede que te estés riendo mientras pensás : “Hasta ahí, y nada más. menos mal, no quiero ni pensar si te involucraras en serio : por lo bajo, la fuente de la juventud” ... Bueno ; puede que de esto último sepas algo, ¿no? Envejecer no parece tu camino ... Ya me fui por las ramas — esa costumbre tan arraigada ; y tramposa.

El ir y venir de nuestras palabras me hace feliz ; ahora entiendo mejor por qué te gusta decir que son cantos rodados : van y vienen cada vez que la gravedad cambia de sentido, de mi casa a la tuya, de tu casa a la mía, se golpean entre sí, van tomando formas nuevas — pero despacio — pacientemente — se pulen, pero a veces, también, se cascan, se fisuran, se rompen y forman voces más chicas, y puede que más grandes — esto también me hace recordar los conjuros, ¿a vos no?

De tu casa a la mía, de la mía a la tuya, canto que rueda desde el alma, muchas veces a expensas del cuerpo, de mantenerlo anclado, preso de sí, siempre al filo de la rebelión ... fantaseamos con quitar de en medio la distancia — es decir : todo — pero sabemos que decirnos hola nos compromete a decir adiós ... y, así, nosotros mismos seríamos cantos rodados — vos con tu delantal de la escuela pública en la esquina frente a la plaza — yo con mi saco de escuela privada en la frontera opuesta al río de esta ciudad reaccionaria.

Muchas formas tiene el amor pero no sabe compartir — no quiere — no está en su naturaleza — isla donde no hay otra cosa que el ahora — ya — todo — y después se apaga y se hunde hasta la isla siguiente ... Claro que también puede volver, saltar entre dos islas, o tres, o más ... casi todo el tiempo más — toda la vida : más — el amor por unas palabras — los cantos rodados que sólo podría encontrar en la entraña de una persona contada entre un puñado de almas contadas ... ¿Puedo ser tu veta de cantos rodados durante un rato — holas y adioses — como la marea y la playa?



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martes 22 de septiembre de 2009

Aquella frontera



Tiró el pucho por encima de la baranda de la rambla sin apagarlo. Podía ver que estaba enojado.
          Sacó un nuevo cigarrillo, lo encendió y se dio vuelta para mirarme.
          Ahora pude ver que estaba realmente enfurecido.
          Dio una segunda pitada, más larga de lo que solía, y me dijo:
          —Lo que una persona, cualquier persona, siente me importa lo que un pedo retenido por el susto en las entrañas de una vaca moribunda... Lo que importa... lo que verdaderamente importa... es lo que una persona hace.



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David Fourcaud
Memorias de la costa (una autobiografía incompleta)
Bosque Hermengo - Miramar - 2001

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sábado 19 de septiembre de 2009

Como si nada



Iba caminando hacia casa, por Goyena, terminaba de cruzar Cachimayo y, como de costumbre, iba repasando las tablas de multiplicar —era (y es) mi modo de recordar al Viejo—. Sí; estaba subiendo a la vereda y los vi venir. Serían casi las diez de la noche y ahí se me acercaban, eran tres, los conocía, los había visto más de una vez, hacía años, en distintos encuentros literarios; pensé en no darlos por reconocidos y seguir en la mía —además, por entonces, yo usaba el pelo muy corto, casi al rape, no como ahora que lo tenía bastante largo y seguramente muy pocos sabrían quién era.
              Entre los arreglos a medio hacer de la vereda y el árbol, había espacio para que pudiéramos pasar todos siempre y cuando ellos se pusieran en fila. Pero, tal como me ha ocurrido tantas veces, la vocecita me aconsejó no abusar de la suerte; y no aposté.
              Esperé a un costado del árbol para dejarlos pasar. Así lo hicieron sin abandonar las sonrisas que habían dejado infectar sus caras —como lo habrían hecho las de cualquier patota que se preciara.
              Así y todo, cuando estuvieron del otro lado y retomaba yo mi paso, uno de ellos, el del medio, murmuró unas palabras ofensivas. Y no me quedó otra. Me di vuelta y le pegué un tiro en la nuca.
              Los otros dos. Siguieron. Como si nada.



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miércoles 16 de septiembre de 2009

Oración del crepúsculo



Nadie con quien hablar.

Nadie.

Nadie.



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domingo 13 de septiembre de 2009

Todavía



Quedarse en el pasado como hace usted... —le dijo el Corto a Slutter—. Es igual que custodiar un cementerio.
      Y pensé que no estaba nada mal eso de tener compañía que se mantuviera en silencio.



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Ver : Corto Maltés (de Hugo Pratt)
Biblioteca Clarín de Historieta
Buenos Aires - 2003
[ p.182 ]

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sábado 12 de septiembre de 2009

Opciones del llano



Ahí donde con la tristeza no alcance para un buen texto, puede que sí con un lápiz.



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viernes 11 de septiembre de 2009

Excepciones



Se mantuvo silencioso por un momento, como un hombre que reflexiona, y ella observó su cara severa y bella, revelada con claridad por la luz que la golpeaba desde las ventanas de la casa. Él no la miró a los ojos. En cambio, los suyos buscaron el mar, que relucía bajo las estrellas brillantes y reflejaba las luces parpadeantes de las naves en la rada, miraron las luciérnagas que revoloteaban por los arbustos a la caza de polillas, miraban a cualquier parte salvo hacia la pequeña figura a su lado.



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Rafael Sabatini
The King's Messenger

The Pocket Book of Adventure Stories

Pocket Books
New York - 1945
[ p.261 ]

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He was silent a moment, like a man considering, and she watched his stern, handsome face, made plain by the light beating upon it from the windows of the house. He did not meet her glance. Instead his eyes sought the sea, gleaming under the bright stars and reflecting the twinkling lights of ships in the roadstead, watched the fireflies flitting among the bushes in pursuit of moths, looked anywhere but at the little figure at his side.

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lunes 7 de septiembre de 2009

Por las buenas



Conocimientos
muy pocos
adquiriste



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domingo 6 de septiembre de 2009

Pasaron...



Al caer la tarde, sin previa cita, pasaron junto a mí, encendiendo el fuego de mi corazón, y ¡de qué modo!

No es de extrañar que se acreciese mi deseo con su paso: la vista del agua exacerba el ansia del sediento.



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De al-Radi bi-llah Yasid, rey de Ronda, hijo de Mutamid de Sevilla

Poemas Arábigoandaluces
Selección, prólogo y notas de Emilio García Gómez
Espasa - Calpe, Colección Austral
Madrid - 1959
[ p.76 ]

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lunes 31 de agosto de 2009

Trinchera



De esas personas que creen que escribiendo un poema arreglan el mundo, nunca estaré lo suficientemente lejos.



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La lectura



Mi pupila rescata lo que está preso en la página: lo blanco a lo blanco y lo negro a lo negro.



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Del célebre Ben Ammar de Silves, visir de Mutamid de Sevilla (m. 1086)

Poemas Arábigoandaluces
Selección, prólogo y notas de Emilio García Gómez
Espasa - Calpe, Colección Austral
Madrid - 1959
[ p.72 ]

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viernes 21 de agosto de 2009

The Hill - Edgar Lee Masters

TablaX :::
::: Un espacio para esa escritura que salta a la boca.

Algunos sonidos del ambiente circundante encontraron la manera de colarse por el micrófono ; motivo por el cual, creímos que merecían quedarse.

Edgar Lee Masters
noche especial de lectura bilingüe

Para escuchar la lectura, realizada por D.R.Mourelle en la noche del 9 de agosto de 2004, en Raíces (Buenos Aires, La Argentina), bastará con pinchar acá abajo :

Fragmento del comienzo de la lectura


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Datos del autor

Tomado de :
http://autorexus.com.ar/masters_aud/index.html

La Anguila Lánguida : ciclo 2004
Centro Cultural Raíces - Buenos Aires




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viernes 31 de julio de 2009

Media verdad - Media mentira



Uno de los peores errores de quien aspira a escribir poesía consiste en creer que se trata de escribir lo que siente.



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Milagro en la ciudad



He recibido un mensaje del Gobierno de la Ciudad que dice lo siguiente :

El Ministro de Salud, Jorge Lemus, confirmó que el número de consultas, internados y fallecidos como consecuencia de la Gripe A “ha disminuido de forma muy importante”, por lo cual “podemos ser cautelosamente optimistas” en cuanto a la situación sanitaria.

Me alegra inmensamente que haya disminuido el número de consultas y de internados.

Y me produce un grado de curiosidad no menos grande el cómo hicieron para que disminuyera el número de fallecidos.



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miércoles 22 de julio de 2009

Verano de 1962 - Hora de la siesta



Jan trataba de encontrar algún modo para escapar y debía impedir que huyeran los contrabandistas, antes de conseguir ayuda. Pero primero él debía alejarse de allí. Y por el momento no había muchas posibilidades.



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Knud Meister - Carlo Andersen
Con luces apagadas
Ediciones Peuser - BA - 1959
Traducción : Andrés Ranzow - Engelhardt
[ p.110 ]

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domingo 19 de julio de 2009

Malestar longevo



El día cuando cumplió 100 años todos le organizaron un gran festejo.

Todos. Quienes lo conocían. Y quienes no también.

Callado como pocas veces, envuelto en aquel escándalo, no podía dejar de pensar que ya habían pasado.



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Otra prueba de lo bien que andamos



Cómo puede ser que haya gente dispuesta a pasar por boluda a cambio de un sueldo.



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viernes 17 de julio de 2009

Copla renga



Supiste bien cuánto te quería
pero no sabés
cuánto te quiero



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domingo 5 de julio de 2009

Sin aviso



(...) ¿qué revelación más aterrorizante puede haber que que sea el momento presente?



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Virginia Woolf
Orlando
Flamingo, London, 1995
[ p.228 ]

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(...) what more terrifying revelation can there be than that it is the present moment?

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Sobre los escudos



Creo que fue Henry James quien observó, al hablar de prólogos (...), que cuando un trabajo de literatura creativa se presenta al lector en detalle, cuando la ficción es interpretada, explicada y anotada en exceso, es como si un invitado a cenar fuera traído a casa por un policía.



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Alfred Hitchcock
14 of My Favorites in Suspense (Preface)
Dell, NY, 1960
[ p.10 ]

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I believe it was Henry James who observed, when speaking of prefatory pieces (...), that when a work of creative literature is introduced to the reader at great length, when fiction is too carefully interpreted, explained and annotated, it is like having a dinner guest brought to the house by a policeman.

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sábado 4 de julio de 2009

Movimientos



Mucho tiempo permaneció míster James así, inmóvil, con la pipa apagada entre los dientes y fijos los ojos en el suelo. Después se puso en pie muy despacito, y tras un largo desperezo dolorido, tornó a quedarse inmóvil, mirando con fijeza la llama aquella del candil, que agitaba incansablemente sobre el tajón su aleteo irregular y torpe de mariposa que agoniza...



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Benito Lynch
El inglés de los güesos
Espasa-Calpe, Madrid, 1930
[ p.235 ]

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Flash



Hay personas a las que, para ser genios, nada más les hace falta morirse.



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lunes 29 de junio de 2009

De un papelito encontrado en un libro



La lectura del autor no es la única posible. A veces, ni siquiera para el mismísimo autor. El poema es un error al igual que la voz que lo lanza al espacio. Muchos errores hacen al poema. Muchas lecturas son posibles. Algunas veces se nota; otras no. Muchas lecturas hacen al poema y lo pierden. Para que pueda ser encontrado.



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En guardia



Llega un día cuando la vida se vuelve esta cosa triste cuya fidelidad emociona como poco en el mundo.



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lunes 22 de junio de 2009

Día del padre







Lugar : En lo de Gaby - Buenos Aires
21 de junio de 2009
Foto : Colman



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sábado 20 de junio de 2009

Valor bajo fuego



—Te va a sonar raro —comenzó—, pero hay lugares adonde es mejor no volver. —Se quedó un momento como suspendido entre dos segundos y agregó—: Sobre todo si fueron buenos.



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Nota : Dicho por el Viejo

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viernes 12 de junio de 2009

Oído al pasar



Cómo me embolan esos sitios de la Internet que tardan tres horas en cargar.



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miércoles 3 de junio de 2009

De la niñez



Botellero



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domingo 17 de mayo de 2009

De la niñez



Penholder



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PS : Por gracia de Kath.

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jueves 30 de abril de 2009

Aquellos días



Las noches, negras. El dinosaurio, excitado, bebía a cada instante un sorbo de agua, y sus ojos remontaban la tiniebla del río, hacia las inmensas lluvias que llegaban aún calientes. Y paso a paso costeábamos el Paraná remontando la inundación.



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Horacio Quiroga
El salvaje
Biblioteca Popular / Hemisferio
BA - 1953
[ p.14 ]

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miércoles 22 de abril de 2009

... to cure you they must kill you



... para curarte tienen que matarte



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Lou Reed
Sword of Damocles
Del álbum : Magic and Loss (1992)

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Para espiar (en vivo) :

http://www.youtube.com/watch?v=h0cBrsKiYyc


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El aplauso



Siempre habrá pelotudos que festejen cualquier cosa.



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PS : Y no será pocos.

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sábado 18 de abril de 2009

Nota al pie



Estoy leyendo "The Collected Essays and Occasional Writings of Katherine Anne Porter" y ya lo estoy por terminar. Anoche, me topé con un artículo titulado "No Plot, My Dear, No Story" y lo encontré especialmente revelador. No que el resto del libro no lo sea ; lo es, y se lo recomiendo a cualquiera que esté dispuesto a tomar la escritura seriamente — me refiero a la escritura creativa, la escritura como arte. Pero este artículo en particular me confirmó que no estoy solo.

Sé que hay edición en castellano de sus cuentos completos y de su novela — "La nave del mal" (alguno recordará la película) — pero no encontré datos que indicaran la existencia de una edición en castellano de sus ensayos y escritos varios.

En este libro hay también poemas ; unos pocos. Están al final. Como postre.



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viernes 17 de abril de 2009

El viento



No hay mayor alcahuete que el viento, pues levanta los vestidos y descubre las partes ocultas del cuerpo,

y ablanda la resistencia de las ramas, haciendo que se inclinen a besar la faz de los estanques.

Por eso los amantes lo emplean como tercero que lleva mensajes a sus amigos y enamorados.



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De Ben Said al-Magribi (1214-1274)

Poemas Arábigoandaluces
Selección, prólogo y notas de Emilio García Gómez
Espasa - Calpe, Colección Austral
Madrid - 1959
[ p.120 ]

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miércoles 15 de abril de 2009

Regalando un espejo



Te envío un espejo precioso: haz surgir en su alto horizonte tu rostro, luna de buen agüero.

Así apreciarás con justeza tu hermosura y disculparás la pasión que me consume.

¡Ay, con ser furtiva, tu imagen es más accesible que tú, más benévola y mejor cumplidora de promesas!



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Del poeta sevillano Ben al-Sabuni (siglo XIII)

Poemas Arábigoandaluces
Selección, prólogo y notas de Emilio García Gómez
Espasa - Calpe, Colección Austral
Madrid - 1959
[ p.87 ]

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viernes 3 de abril de 2009

Sépase



Me dijo que me traía un regalo. Y resultó ser un poema dedicado.

No tuve más remedio que mardarla al carajo.

—Ya sabés —le dije—; la próxima vez, mejor una Parker.



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