Figuritas encontradas — imposibles de abandonar ::: Todo esto debe ser considerado como dicho por un personaje de novela — o más bien por varios. (Barthes) ::: drmoure@yahoo.com.ar ::: Las "versiones al castellano" provienen de mi gusto y parecer
sábado, 6 de abril de 2013
Escribir es darle al otro la última palabra
sábado, 31 de julio de 2010
Al pasar (sobre escritores)
Al 99% de los escritores : mejor leerlos que escucharlos.
Sin olvidar que el 80% de ese 99 escribe mal.
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jueves, 31 de diciembre de 2009
domingo, 18 de octubre de 2009
Los parientes
(...) el cuento nace tarde en todas las literaturas, muy posterior a la novela con que se vincula, aparentemente, por el aspecto formal, pero de la cual la separa el impulso lírico y el ceñido nudo dramático.
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Renata Donghi Halperín
Prólogo
Cuentistas argentinos del siglo XIX / Antología
Estrada, BA, 1950
[ p.VII ]
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lunes, 27 de julio de 2009
Gregario + Literario = Bestiario
Francisco Viale, viejo conocido, se ha puesto un blog ; no viejo y conocido, que los hay, sino un conocido de hace tiempo ; de las reuniones literarias y esas pistas de baile llenas de redes.
          El blog, a decir verdad, lo tiene hace cosa de año y medio o dos, lo que pasa es que me desayuné hace unos días. Creo que es un blog literario ; digo creo no porque sea yo un creyente sino porque no estoy seguro. De que sea literario, digo.
          Y escribe cosas como
                    Me colgué del alambre
                    y me dio un calambre
Y le pone por título : Estudio en composición.
          Motivo por el cual no puedo menos que desearle suerte. Mucha suerte. Mucha.
Eso.
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Cosa'e Mandinga. Los blogs.
Las siguientes notas fueron ingresadas como apéndice. La primera de ellas lo fue el 10 de agosto de 2008. Luego se le fueron añadiendo las siguientes ; y algunas modificaciones y agregados a las que ya estaban. La última fue ingresada el 30 de agosto de 2008.
Antes de seguir, se recomienda una sonrisa.
Nota 1 :
Ni en mis peores fantasías se me ocurrió que este sayo pudiera conseguir un pretendiente ; mucho menos, tantos.
No debería de ser difícil darse cuenta de que se trató de una generalización, de un juego a partir de un estereotipo. Trato de pensar lo que pasaría si leyeran el artículo de Analía Pinto titulado Las maquinitas poéticas, y presiento el apocalipsis ; o borde parecido.
Nota 1 b :
Un estereotipo es, por definición, un modelo o una idea simplificada y comúnmente admitida de algo. Vale decir que, con algo de voluntad y vaselina, se le puede acomodar cualquier cosa que se le parezca. Pero, cuantos más detalles tenga el estereotipo, más difícil se volverá la dicha tarea. Salvo que haya muchas ganas de calzarse el sayo. En tal caso, lo primero será borrar del mapa toda duda razonable : "Lo que quiso decir fue esto, y se acabó" ; o : "Me lo está diciendo a mí, el muy guacho me habla a mí."
Mi texto tiene muy poco de dónde agarrarse y supongo que hace lugar a muchos pasajeros.
Nota 1 c :
Para más sobre los estereotipos, una vueltita por La reina.
Nota 2 :
No puedo dejar de lado a los buscapleito. Cazadores gratuitos. Hace tiempo escribí algo al respecto. Lo copio acá : "El escaso eco. Que sus tareas atraen. Los lleva a la confrontación. Conocedores de que. En la mayoría de los casos. Habrá respuesta. Y la pelea. Consiguiente levantará. El ruido. Que su delirio necesita."
Nota 3 :
También está ese asunto del comentario. No se puede expresar una opinión a riesgo de ser lapidado. Porque, atendamos, lo que se ataca no es la idea sino a la persona.
Nota 4 :
Uno de los "identificados" con mi texto me acusa de estar en contra de la rima. Nada más lejos. La que no me gusta es la rima de poca monta. La rima fácil. Pueril. Obvia. Si hasta rimar alambre con calambre ha comenzado a parecerme un riesgo de hernia neuronal.
Me gusta la rima cuando aparece y brilla como si no estuviera. Alguna vez recomendé la lectura de un soneto de Octavio Paz. Se lo puede ver acá : Corregir — y suburbios de barro (está casi al final de la carta, su título es La caída).
Nota 5 :
Admito que tengo problemas con lo berreta ; algo de eso provocó mi texto.
Alguien me dijo una vez, a raíz de mi utilización de la palabra "berreta" : "Y... A lo mejor me gusta lo berreta." Fue su manera, supongo, de canonizar la ley del menor esfuerzo. Cabe agregar que el tiempo le dio la razón ; cosa que no fue para sorprenderse.
Por otro lado, cualquiera es dueño de pasear su premio consuelo por todos los teatros del mundo. Y el que yo piense que los aplausos que reciba le lleguen imbuidos de un aire berreta no debería reprimirlo.
Nota 5 b :
Si alguna vez me pasara de identificarme con un texto que habla en general, creo que me cuidaría de darme por aludido. De lo contrario sería como darse vuelta cuando, por la calle, alguien gritara "boludo".
Nota 6 :
Hubo un tiempo cuando, a la vista de los libros que había editado como autor, su cantidad provocaba comentarios teñidos de censura. Cada tanto, mucho más esporádicamente, vuelve a ocurrir. No hay ninguna duda de que escribo mal. Tampoco de que aquellos libros eran malos (también probablemente los próximos). Pero de este aspecto nadie hablaba. El problema estaba en la cantidad.
Hoy, al parecer, ocurre algo parecido con los blogs que llevo adelante. La historia se repite ; o la repiten otros.
Por mi parte, nadie podrá decir que no sigo por el mismo camino ; algo más moderno, aprovechando las herramientas de la técnica, pero básicamente el mismo. Lo triste, sí, es ver cómo quienes, en uno u otro momento sacaron provecho de este camino, se pliegan a los golpes de los difamadores ; debo reconocer que, por suerte, no son muchos.
Nota 6 b :
En relación a la nota anterior, quiero comentar que alguien que sí conozco (del resto de los pretendientes al sayo no conozco a ninguno) me hizo llegar un mensaje donde comenzó por acusarme en falso ; luego, apoyándose en esta acusación, me insultó; y, para terminar, se llenó la boca (o las teclas) con una apología del afecto — un afecto que, evidentemente, él mismo no tiene en gran estima.
Esta misma persona, en una ocasión, me expresó su gusto por unas líneas compuestas por mí. Como seguramente saben, elogiar unas líneas de un poema equivale más o menos a decir que todo el resto podría tirarse a la basura. No me parece mal que se lo haga. Pero me parece mejor estar al tanto de lo que en verdad se está haciendo. O diciendo. Es como si al Bosco le dijéramos que ese bicho con cabeza de pájaro y un embudo en la cabeza y zapatillas de baile de doble tamaño es lo que nunca podremos olvidar.
Las líneas en cuestión dicen algo así como : "contar / las marcas que la espalda dejaba / en el látigo." A partir de su mensaje comprendí por qué le gustaban ; y era por su predilección a la inversión de la prueba. Según esta persona, todos somos culpables hasta probar nuestra inocencia.
Según los pretendientes al sayo, también.
A todos quienes adhieran a la inversión de la prueba, les tengo noticias. Y caben en el meñique.
Nota 7 :
¿Qué es esto de no poder decir lo que es bueno y lo que es malo? ¿Qué se teme? ¿Acaso que, por algún poder mágico de la palabra, lo dicho transforme el objeto de su decir?
Estamos en presencia de un creer infantil — malamente infantil — de estudiante que nos desafía a encontrarlo afuera de la escuela (cosa parecida a reunirse en el baño para fumar). A estos "estudiantes" les sugiero tres años de análisis, dos veces a la semana (por lo menos), y después me cuentan.
Nota 8 :
Con respecto a expresar una opinión, decir qué es lo bueno y qué lo malo, es eso, ni más ni menos : un decir, el dar una opinión — y una opinión no tiene por qué ser respetable. Se la puede contradecir.
Ahora que cuando, en lugar de argumentar contra la opinión, el esfuerzo se pone a la orden del insulto, da lugar a pensar que no hay argumentos. Y quien insulta dice mucho más sobre sí mismo que sobre el destinatario del insulto.
Nota 8 b :
Hubo quien, además de insultarme, me acusó de estar falto de valentía.
Y ... Sí ... No me considero valiente. No creo haberlo hecho nunca. Tampoco me ha obligado a perder el sueño. No sé qué clase de persona anda por ahí reflexionando acerca de si será valiente o no. ¿Alguien poseído por el espíritu de John Wayne?
¿Se preguntará, esta persona, cuánta valentía necesitó para insultarme en la Internet?
Nota 9 :
En cuanto a las opiniones, siempre hay beneficio en escucharlas. Especialmente las que vienen cargadas de mala leche. Aunque la verdad es que no todas las respuestas que recibí vinieron mal paridas. Algunas fueron nada más que una queja. Supongo que el grueso de estas notas no va para ésas. Pero sí para los más resentidos.
El resentido ha vuelto su trabajo el estar pendiente de cada paso que damos para publicar los que damos en falso. Y alguna vez habrá de acertar. Y nos conviene saberlo para corregir nuestras malas costumbres.
Dice Savater algo interesante al respecto en su libro Mira por dónde : " (...) tengo comprobado que la amistad suele ser distraída, mientras que quienes nos son realmente hostiles nunca dejan de estar halagadoramente pendientes de nosotros."
Nota 10 :
Acá va un pedido — a este pibe que habla de sí mismo en plural y que usó mi nombre de autor como título de una entrada en su blog — si pudiera ¿escribirlo bien?
PS : Quizá deba tener en consideración que el porro pudo haberle pegado mal.
Nota 11 :
Ya lo dije más arriba : escribo mal. Que no haya dudas.
Ahora bien, mi escribir mal ¿cómo transforma la escritura de otros en buena?
Nota 12 :
La mala reacción de alguna gente a los comentarios que no la favorecen pudiera hacer pie en sus inseguridades.
Sugiero una miradita a Zen o casi.
Así que, a los pretendientes, les digo que no tienen de qué preocuparse. No tengo la habilidad de quitarles ni de darles nada. Y, si la tuviera, no está en mi ánimo el hacerlo.
Tampoco son dueños de nada que quiera.
Nota 13 :
No es raro notar que el resentimiento viene acompañado de un deseo de muerte, que querer que el objeto del rencor se muera.
Pero ... ¿amenazar de muerte? ... ¿no es eso ya un poco exagerado?
Fuera la amenaza consciente o inconsciente, convendría que el emisor hiciera una consulta.
No que sea la primera vez, pero siempre queda margen como para que pudiera ser la última. ¿Eh ; muchacho?
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viernes, 5 de diciembre de 2008
Esos libros caros
Sabemos que hay libros que cuestan sus buenos pesos, pero también que hay veces cuando el gasto está más que justificado. Variaciones sobre la escritura es uno de esos libros.
En especial la parte que da nombre al libro, la cual me he esmerado en leer lentamente y, lo puedo asegurar, volveré a leer más veces.
Les paso los datos del libro. Y, algún día, más adelante, es posible que copie acá algunos fragmentos.
Si lo compran, después me cuentan.
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Datos de la edición que tengo :
Roland Barthes
Variaciones sobre la escritura
Paidós - BA - 2003
En la edición mencionada, el capítulo que da nombre al libro está entre las pp. 87 y 135.
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viernes, 10 de agosto de 2007
domingo, 13 de mayo de 2007
Alicia Genovese - Anónima
La obturación
más tarde volverá
a escribir
lo que ahora tacha
dejará de pelear
quizá olvide lo tachado
pero no aquel movimiento
donde la memoria
empuja ciega
sobre el silencio de lo borrado
se reanuda
hojas retoñan
en el tallo del rosal
la poda dejó cortes al sesgo
la luz del jardín amplifica
no selecciona
no descarta
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Alicia Genovese
Arte poética
Anónima
Último Reino - BA - 1992
[ p.79 ]
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miércoles, 2 de mayo de 2007
Alicia Genovese - Anónima
Escritura
escribe
y no quiere
que el deseo se rompa
o se confunda
el deseo
es un lugar abierto donde
el vacío se mueve
el universo empieza
escribe
y el sonido
entibia muerde
la carne
gusano en la madera
la naturaleza incita
a una armonía peligrosa
alimento en el roce
y en la soledad
que lo devasta
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Alicia Genovese
Arte poética
Anónima
Último Reino - BA - 1992
[ p.78 ]
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domingo, 29 de abril de 2007
Escritura
mamar
tenés mejores sellos / ojo inconforme
para sombreado brusco de la boca / justo declive
de la piel / ni término en medio / en arco
bermellón de la garganta
un sudor
reclama una gota de juego
/ la que molerá
papila ácida
umbral del otro
parto: un costurón
absurdo, el vicio de escribir
: no hay quien camine sobre el agua
del cuerpo de una madre
antaña pécora
fluye hueso ajeno
que entretiene
“pero qué ha hecho con su...”
sal sobra entre los muros / respuesta paga el ombligo
el mismo rostro de una
es algo
peje / inicial / ladera
donde fósiles helechos
terrón
blanco
/ da loco amor tanta maestría
de añadidura
algún dios se jacta
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Adriana Barrandeguy
En el orillo
Último Reino - BA - 1993
[ p.24 ]
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martes, 3 de abril de 2007
Eugenio Trías - Escritura
Escribir es inscribir algo en la carne. Es tatuar al que lee.
La escritura no es nunca «reflejo» de la realidad. O es reflejo de la única realidad: los nervios. La escritura es reflejo nervioso.
El criterio de verdad de un enunciado es siempre la amplitud de su capacidad de seducción.
Las palabras son dardos que se clavan en la piel, son excitantes… ellas, ellas provocan posturas, reacciones…
Pero. ¡Por favor! ¡Que no se diga que «vehiculan» ideas…! Son ellas su propia idea y no tengo idea de que haya, detrás o delante o en algún sitio, algo que no sea, a lo más, el efecto de un escozor, un efecto de superficie, a flor de piel.
El «sentido» o la «idea» de una palabra o frase es ésa pues, o la cicatriz de una herida o picadura.
A muchos individuos anémicos y desangelados no les irritan las «ideas» de un escrito mínimamente interesante. Les irrita el «lenguaje» en que está escrito: ciertas imágenes o metáforas… ¡Son atentados a su mitología!
La buena crítica consiste en el reconocimiento de las cicatrices que ha dejado un escrito en el lector.
El buen crítico no se limita a colocarse vendajes en la herida, o a exhibir públicamente heridas y gasas… contra ese espectáculo de tan mal gusto sólo cabe una actitud un poco digna: tender el arco.
El sentido de un escrito es el humor con que deja al que lo lee.
Las flechas a veces resbalan y el crítico debe saber por qué. Ese es su arte: debe saber si es debido a que las flechas son endebles o a que la piel es «resbaladiza».
Una buena flecha penetra en cualquier piel, a menos que sea una «piel de elefante» (para esa piel hay también remedio: la lanza).
Hay flechas de papel que parecen lanzas. Pero hay espíritus finos que esconden la lanza en flechas de papel.
A veces, las flechas de papel, con todo, hacen diana y llegan al lugar más débil, al ojo por ejemplo. Y esto los críticos lo deben saber siempre.
No se lee porque se teme.
Algunos críticos confunden las flechas de papel con el Napalm. ¡Tienen el rostro tan desfigurado y contrahecho cuando critican!
Crítica diamantina. Yo pediría a los críticos más dureza, una piel más dura, y también más fina…
El crítico «irritado» es a la vez blando y grosero. Exhibe su debilidad… Y la exhibe «sin querer», es decir, de la peor forma…
¿Queréis tener una buena información acerca del crítico? Reparad en sus «acusaciones» o «denuncias». Son agujeros a través de los cuales se ve su alma.
Con frecuencia la crítica informa más acerca del crítico que acerca de lo que éste critica.
Muchos piden a Fulano una información sobre Zutano. Yo siempre la pido para obtener una información sobre Fulano.
La escritura es lo más parecido a un tatuaje.
¿Me entendéis por «lo que» digo o por el «modo como» lo digo?
Hay quienes liberan su frustración de homicidas leyendo… llenan las páginas de exclamaciones, interrogaciones… (tradúzcase: puñales, bombas…)
Se echa de menos un tratado que lleve por título Crítica de la razón estratégica.
Se dice que la letra mata, que leer es «empobrecerse», que el libro es el cadáver o cementerio de la idea…
Toda esa estúpida cháchara sobre la «letra impresa» olvida que sólo mata la letra si no se la toma a la letra; si no se la percibe como lo único que es: mancha física, corporeidad, carne y sangre sobre el papel… Si la tomamos literalmente, entonces se nos anima y nos hiere, duele o satisface… ¡Vive!
Nunca pienso en hacer «bien» con lo que escribo. No propago ni distribuyo ideas, «buenas ideas». Y es que no propago nada… o mejor: propago un reflejo, un mero reflejo eléctrico o nervioso…
Sólo escribo para viajar o volar. Quizá otros se eleven también al verme.
Escribir es un acto fisiológico.
Escribir es aventurarse en la tundra, esa tundra de papel recién estrenado, nieve virgen a punto de salvarse.
¡Ved como avanza, ella, la pluma!
No resisto la pasión de decir al fin quién soy: soy una mano que escribe aquí, ahora, o unos dedos que atienden el momento de instalar un cigarrillo en los labios, unos labios quizá o unos pulmones; o un registro inhábil de cierto olor a humedad o la audición lejana de un lamento marítimo, soy quizá ese recuerdo de una noche de estío, noche de amor. ¿Quizá? O soy… soy un instante, un santo y dulce instante que dispuso un Dios a su solaz, aquella noche de verano perdida entre recuerdos, pluma en mano, respirando la humedad, fumando y sin poder resistir esa pasión irrefrenable de decir al fin que soy también aquella mano, aquellos dedos, aquellos labios…
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Eugenio Trías
La Dispersión
Taurus - 1971
[ p.69-75 ]
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