miércoles, 28 de abril de 2010

Anitnegra



A ver. Vos decís que no entendés por qué mi aversión a lo que se viene. Bueno. Si me das unos minutos y me dejás llegar hasta el final sin interrumpirme, voy a tratar de explicártelo.

Esos tipos, los que entraron a tu casa por la fuerza y se llevaron todo lo que pudieron después de molerte a golpes y dejarte el codo roto y algunos dientes partidos, esos mismos tipos, ahora que lleguen los partidos del mundial, se van a sentar delante del televisor y van a hinchar por la selección y van a cantar los cantitos cancheros y, cada vez que la selección haga un gol, lo van a gritar igual que vos o más fuerte. Y, si se diera el caso de que la selección ganara, van a salir a la calle con pitos y matracas a festejar igual que vos. Sí. Todos hermanos bajo la misma bandera. Y al día siguiente, si no esa misma noche, se van a meter en otra casa y van a matar a alguien...

Por eso, a mí, esto del ambiente que se crea alrededor del mundial de fútbol me huele a podrido, sí; definitivamente hay por ahí un mecanismo que no cierra. Por eso me voy a tomar esta pastillita y me voy a ir a dormir y, con suerte, me voy a despertar en julio después de que todas las murgas hayan pasado y estén lo suficientemente cansadas como para llamarse a silencio.

Te podrás imaginar que, ya que estamos, la FIFA, la FOFA y la FUFA ya sabrán dónde guardarse sus campeonatos.

Por esto, también, pudiera ser que extraño tanto al Viejo.



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