She knew the whole drivelling song by heart, it seemed. Her voice floated upward with the sweet summer air, very tuneful, charged with a sort of happy melancholy. One had the feeling that she would have been perfectly content, if the June evening had been endless and the supply of clothes inexhaustible, to remain there for a thousand years, pegging out diapers and singing rubbish. It struck him as a curious fact that he had never heard a member of the Party singing alone and spontaneously. It would even have seemed slightly unorthodox, a dangerous eccentricity, like talking to oneself. Perhaps it was only when people were somewhere near the starvation level that they had anything to sing about.
Ella se sabía de memoria toda la canción
babeante, eso parecía. Su voz flotaba ascendente con el aire dulce del verano,
muy melódica, cargada con una especie de melancolía feliz. Uno tenía la
sensación de que ella habría estado perfectamente contenta, si la tarde de
junio hubiera sido interminable y el suministro de ropa inagotable para
permanecer allí durante mil años, estirando los pañales y cantando porquerías.
Le pareció un hecho curioso que nunca hubiera escuchado a un miembro del
Partido cantando solo y de manera espontánea. Incluso habría parecido poco ortodoxo,
una excentricidad peligrosa, como hablar con uno mismo. Tal vez era sólo cuando
la gente estaba en algún lugar cerca del nivel de la inanición que tenían algo
sobre lo que cantar.
George
Orwell
Nineteen
Eighty-four
Penguin,
GB, 1954
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